Thursday, February 23, 2006

Inferidius

Dieu est en nous et par nous fait miracle,
Si que les vers d un poete escrivant,
Ce sont des dieux les secrets et oracles,
Que par sa bouche ils poussent en avant.
Ronsard.


Y fue asi como adverti en un segundo, la llegada de la crisis.
Sintiendo que una tristeza profunda,
lideraba un escuadron de sentimientos que venian hacia mi,
como una flecha lanzada por un angel terrible.
Y el angel gobernaba la crisis,
entonces el angel me gobernaba
Yo componia la materia que atraia el dolor del mundo,
yo comprendia los sentimientos de todos los pecadores,
santificaba con mi sufrimiento a todos los demonios
sacrificaba mi vida por el encuentro de esa lanza libertadora.
Y entonces toda la nostalgia del mundo me albergaba en su seno
como la giganta amamantaba a Baudelaire,
o como los valles verdes cobijaban el sueño de Rimbaud.
¿Estaba maldecido por ser el confesor de los solitarios?
¿Debia desistir de ayudar a los desesperados que acudian a mi con sus rezos santos,
buscando la serenidad que habian perdido mientras se alejaban de la infancia
y por la vida, perdidos vislumbraban cimas en el abismo?

Yo descomponia la ilusion redentora,
glorificaba la fragilidad de mis fieles.
Los certificaba constantes al dolor.
Los defendia fieles a la tortura.
Los confirmaba como a firmes adeptos de una religion ciega mas no cegadora.
Y como un pastor velando por el pasmo de sus borregos
Los resguardaba de la calamidad diaria
anestesiando sus esperanzas.
Aunque ellos suplicaran,
yo me jactaba de no recordarlos como deseos,
Pero eran en resta,
con sus silencios,
angeles que se desvelaban aprendiendo mis versos.
Dignos testigos de un olvido esquivo,
Hombres que mudos recitaban mis salmos,
sordos que mancos no podian aprehender mis palabras.

Y yo retrataba el instante en que fui alcanzado por la saeta,
Comentaba que sus crisis constantes me mantenian vivo,
y solo descanzaba pensando en sus malestares.
Y enfurecia cuando creian haber comprendido mis ensenianzas,
porque era yo mismo la composicion de la ensenianza toda.
Yo era la poesia,
mi vida era el sustento de la esencia de la poesia,
yo afectaba al mundo con mi presencia,
y sonreia cuando ella me dejaba a la deriva,
porque solo su soplo alteraba el ritmo natural de las esencias,
y yo devenia,
porque descanzaba bajo el sol en la lluvia,
y en la noche invocaba la experiencia poetica.
Solo yo, exaltaba la experiencia y la trataba como al credo que debia obedecer a mi instinto.
Y la exaltaba porque se apartaba de lo racional.

La excelencia del don poetico no fue para nosotros,
mas que un acto de fe.
y hasta hoy, nunca habiamos decidido definirla.
Pero la crisis anticipa un raciocinio enfermo,
y la realidad, ese fenomeno demostrado ya habia sobrepasado al mito.
Es gracias a esta colectividad que comunicaba,
que el mito habia sostendio el sentido,
y se constituia en sí misma como un relato que explicaba los misterios del hombre y del mundo.
Protesto contra el paganismo triunfante,
y elevo en sus ruinas el templo religioso
de una poesia que busca formarse al rededor de todos nosotros,
de todos los yoes que focalisen mi yo como propio,
que identifiquen en lo ajeno lo mas cercano,
que verifiquen en la luz la proporcion de la sombra.

Poesia es materia flexible que transpone.
Al rededor de nosotros,
una vez que son tres,
la poesia busca transformarse,
pero sin aun haber alcanzado a llegar hasta aqui.
Yo habito la soledad esperando que algun dia,
la palabra que esperamos sea dicha,
y por fuerza del encanto todo se aclarede golpe,
Cuando explote,
como una bomba,
y nos lastime.
Entonces, los eslabones crueles que nos sostienen unidos se juntan,
y los presentimientos confusos que nos solicitan,
al fin cristalisados,
se reunen en una teoria justa y enceguecedora de luz.
Pero aun nosotros pasajeros de estos dias no hemos llegado hasta aqui.
Permanecemos en la sombra,
perseguimos temerosamente a la muerte.
Así, yo mismo, me convertia en la flecha anhelante
que sometia a todos los segundos con su dolor en rastra,
Porque la cristalizacion,
ya lo predecia Stendhal,
era un principio del dolor.
Un movimiento irresistiblemente lento,
impersonal,
que traducia fielmente el pensamiento contemporaneo.
Aun asi,
Sólo nos queda la mistica.
Erick el Rojo

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