Sunday, August 19, 2007

Fabulilla

Oídos sordos que son la embriaguez de la noche muda.
Enceguecedora en brillos instantáneos a través de la histeria.
Y la lluvia cae una vez mas sin que nada pasé.

Oídos sordos que son la invasión de la histeria,
Posibilidades de desavenencias en el interior del instante.
Fragua a partir de la cita que no se cumple.

El mejor ajedrecista del pueblo no se presenta al torneo porque no puede asumir la burocracia de hacer los papeles de inscripción. No cumple tampoco la cita que se le ha otorgado para acudir a la final del certamen en calidad de miembro honorífico.

Todo acontece sin él.

El llega tarde, saturado de vehemencia, vanagloriado en sus ilimites estrategias, repleto de ese ego de sapo bravo.
Y descubre que toda la muchedumbre aclama a su rival, mucho menos aventajado, muy menos docto en el movimiento de las piezas.
Y descubre un velo, donde por fin, él no es nadie mas que aquel que no acudió al certamen.
La gente lo respeta tanto que lo saludan e integran rápidamente en la gran fiesta. Incluso algunos le revelan jugadas decisivas y comentan cómo el joven competidor supo sacar provecho de los empates, supo atacar cuando debía y aguantar hasta el ultimo momento.

El ajedrez es como el mundo.
En eso se parecen tanto.
El joven que llegó a la cita, se sometió al mundo e hizo de la burocracia su mejor aliada. Supo ser el ganador del torneo porque construyó con creces en sus debilidades las debilidades de su oponente, mucho mas preparado y seguramente merecedor único del certamen.
Pero así son las cosas, nada le he es dado a aquel que anticipa en su excelencia su único valor. Nada le es otorgado a quien no sacrifica su gloria por lo cotidiano.

Ahora sus admiradores admiran la valentia de otro, el nuevo, quien mantuvo la calma.
En medio del festin, y encaramado sin saberlo en los brazos de muchos,
nuestro insigne y nuevo campeón busca al maestro para estrechar su mano, sabiendo que es merecedor también de sus elogios, pero lleno de humildad petrificada en sus ojos.
Y el maestro debe ceder por su condición a también estrechar su mano, aun hinchado de molestia, porque por fin asume que no fue capaz de cumplir con lo más elemental y ahora evade su mirada.

No es la paciencia la virtud de la que debemos aprender en esta fabulilla. No debemos aprender nada de estas palabras.
Como palabras van al viento y en el viento se diluyen con acordes y estramboticos ruidos que tambien ahora emitimos sin saberlo.

Friday, August 17, 2007

4 de Junio 2oo7
11:o2 pm


Música,
Místico alejamiento.
Miento.
¿Soy yo quien canta?
En las gargantas atragantadas de sables del desierto
Música,
Encuentro casual con el encantamiento
Siento.
¿Soy yo quien Miento?
Canta.
En las estridentes causas del embargo
¿Y sin embargo?
Música,
En las gargantas atragantadas de sables
Música en las laderas, los desiertos y los valles.
Donde aun no hay hombres
Hay música
Música que no necesita oídos para embriagarse
Porque se basta con si misma
Y en eso es como la poesía,
Un místico alejamiento.
Que nos conduce al alma de las cosas.
Que nos induce al tarareo.
Donde no falte música
no habrá nunca tensiones indisolubles.
Miento.
¿Soy yo quien canta?
Música tensa que se restriega contra los tímpanos.
Música que es energía y ondas sinusoidales.
Música que es tensión liberada
y encuentro casual con el encantamiento
Siento.
¿Soy yo quien Miento?
Canta.
Que también en tu voz encontrarás el eco de las otras.
Aún en las estridentes causas del embargo
¿Y sin embargo?

Sunday, April 29, 2007

Al interés general: la soberbia enfurecida.


Al interés general: la soberbia enfurecida.
Se me murieron dentro las ganas de amarte,

De lanzarme otra vez hacia ti y embestirte con mi cuerpo enfermo de cuerpo tuyo.
Me quedo quieto.
A mi también me propusieron otras tersas neuralgias,

Dolores nuevos nunca antes revelados,

Abortos concientes de faltas consumadas,

Dignos dictámenes de tratamientos paliativos.

Es hora de atormentarme con analgésicos para el dolor que no existe.

Pues también yo he extraviado mi cruz.

He embalsamado mi tormento en una pérdida.




Y hoy, lejos del calvario,

Ni la pena, ni el agobio, me faltan

Para completar el cuadro de mi tedio.

Crucificarme no puedo.

Deslucir el anhelo, empañarlo, deshonrarlo eso si.

Aun más fácil arrojarte las quejas a la cara

Como consuelo a los pies de Magdalena.

Aspa en el molino,

Magdalena,

Soy delicia.


Tú has robado mi corona de espinas

Y no has querido devolver mi imagen al espejo.

Ellos, los otros, aguardan en silencio a que grites.

No oyes ya tus gemidos,

Imperativos falsos.

Cometida,

La palabra callada,

Lastima las encías

Y endereza la lengua del ahorcado.



El grito ha sido subsanado


Este es otro silencio de miles,

Donde el embelezo de las noches

Nos arropa en su hora más diáfana.

Todo es un vital sacrificio que no da espera.
Propones una quietud sin medida,

Que seguramente seducirá a las otras

Féminas postradas a través de tu encanto,

En los ojos diminutos del mártir,

En los ojos poderosos del mártir,

En la soga sin hilachas del mártir,





Beatificado, sacrificado, torturado, abnegado, inmolado,

Olvidado.
Si sigues descubriendo mi enfermedad

Te toparás con la cura,
Que todo lo cura.

Un amor mentiroso que también engaña al dolor divino.

Bebiste el elixir boticario sola.

Irrupción en la cueva del ruso,

Los lugares recorridos hoy te saben a tedio y lejanía.

Y tragar recuerdos lastima tu garganta.










Monday, March 12, 2007

Ganges


La cáustica negación del ocio se atraganta con mis frutos podridos.

Soy el lucro de un negocio turbulento.
La amalgama délfica del trinomio,
La aglomeración tras el asesinato,
La hora correcta para el crimen.

Soy la mirada del plebeyo,
Bello.
La última bendición del santo que agoniza y descree.
Imagen desacralizada del delirio apolíneo y la Venus costera.
El consejo errado del clarividente.
La consumación del adiós y la despedida.

La tecla muda del silencio,
Que retumba en mis aguas,
Tras la consumación del soplo venidero.

El sexo macabro tras el anhelo,
La vinculación de dolores heredados en el parto,
El sufrimiento mentiroso del doliente,
La orina de las vacas que beben los enfermos en oriente.

Soy el fruto, la imagen y el sexo masculino de nuestro señor.
El hermano de los huérfanos y los desposeídos,
La ausencia de pudor de los que adolecen.

Y hoy diviso un mundo sin azares,
Muestro la imagen:
Mi victoria impaciente.
El coito de mi memoria.

Emoción violenta del enamorado,
Embestida en accesos de arrebato,
Sincope, patatus, colapso, convulsión, vahído.
Doncellez derrumbada.

Sensación infinita del futuro indolente,
Quebranto del viajero sedentario.
La angustia estática.
La preocupación por la calma,
Que es la más efervescente de nuestras zozobras.

La apología de la imagen
que es el remordimiento puro del olvido.

La alteración nerviosa en el motín.
El alzamiento de la roca
La impresión de ser siempre creación de la tempestad

La infamia insolente,
La calumnia.
La continuación del producto discontinuo,
Soy varios,
La continuidad se suspende en mi temporalidad sin acción.



25 de diciembre 2oo6 madrugada



Y era la emanación de la discordia,
El sinsentido que otorgábamos al pasado.

El punto de quiebre
Donde el juego abre paso a lo concreto.
Donde la inocencia se rompe madura como un roble.

No me gusta jugar.
Soy radical.
Crezco sin diversión,
Me la juego toda por la demencia ordenada.

No quiero dormir.
No quiero comer.
No creo en ello.
No creo que el sueño me acerque del descanso,
No creo que lo que coma me alimente.
No creo en la alimentación,
No creo en el descanso.
No sueño.
Ni creo en lo que veo,
Ni en lo que oigo,
Ni en lo que siento.
Ni en Dios.


Y que, si eso no lo dice todo el mundo en algún lugar es porque todo eso son mentiras.



***

Cualidades integrales del ser:
Esperar el momento.
Posibilidades reales:
Sostenerse-
Atragantarse lento
Con la necesidad del ojo,
Escribiendole promesas a la musa que calla.

¿Cuales son las cartas del silencio?
Van y miran los destinos ajenos,
Murmullo de la tropa que ya no conoce sensación mas intíma.
Fragilidad del sentir irrisoria.

¿Cuantas olas chocaran con sus formas?
¿Cuantos fiordos ha recorrido con sus curvas?
Si a ellos les gusta el desfile de las sensaciones, que se jacten, que bramen y que ingenuos deslicen el arco tras las líneas de los corazones subyacentes. Cuan Fragiles somos Demetrio.
Yo estoy en el margen de la sensación
Yo estoy al margen de todo.
Porque yo soy el margen

Amplio el valle se yergue ante la Armada,
Unida por una voluntad que no siente,
Inmersa y frágil,
en su desasosiego derramada
Erida en sus entrañas por el vicio
del olor que no miente.

Lacrĭmo*


۞"Derrumbaos, montañas del espíritu, si la cima es la inmortalidad".
Paul Klee.



Rapsodia Húngara
Franz Liszt.





Viento verde traspasando las montañas del espíritu.
Símbolos como dioses adorando al tiempo,
Desgastándose por dentro como vástagos desnudos en pielecillas domadas por el enjambre.

Siento verte atravesando desiertos.
Pidiendo tiempo para la recopilación natural de los recuerdos.
Haciéndole horas al olvido.

Ahora tú, cebada de belleza,
Yo fastidiado de belleza,
Nosotros hastiados de belleza.
El mundo todo, saciado de belleza,
Se embriaga con ángeles redentores de voluntad,
Fatigados de representación,
vomitan en su folia esa morbidez que reside en el tiempo y en el todo,
Y no viaja tras las huellas del símbolo,
No transmuta en la danza de la soledad.

No le dejes mieses al silencio que todo merece.

La belleza es porquería que se adhiere a las cosas.

Descendencia apremiante
Dependencia serena,
Purísimo ver llorar,
Mas duro beber las lagrimas.
Turbias anécdotas repetidas tantas veces mal.
Porque nadie se pone en la tarea.
Mientras unos captan porciones
Otros piensan secuencias escondidas y otros las esconden.
Se las esconden

Grietas, guaridas, guerreros,
Ganas grandiosas,
Gritos grotescos de los etruscos,
Gratas visitas al fraude de la multitud que toca al piano
Y no concibe lo que teclea.
El pianista trae todo el repertorio aprendido de memoria y no le basta sacudir su talento ante el auditorio,
para saber que ya impuso su algarabía entre todos.

Bandola en lo más alto para el puñal más lento


El viento manda contener las lágrimas tras la siega.

Yo desistiré de todo lo que me une con la vida.

Nos proponen controlar el mundo,
Nos ofrecen la gloria y la vendimia,
El amor que nos inventamos esta esperándonos en su cuna de oro,
Escondiéndose tras el burro y el buey de nuestras esperanzas.

Y todo esta facilitado para que habitemos el mundo.
Máculas muertas nos son ajenas, porque son ciegas.
Maculas
Báculos,
Trastes incapaces de ciudades, de pueblos, de pasto,
de árboles, de agua en los pozos, de pájaros en el cielo
que retumben como relleno de niño,
como hierba en silencio que dicte el viento,
que de vida.

El amor se nos esconde, amor.
Nosotros damos la espalda a toda esta alegría,
La suponemos.
Falsa es nuestra puesta en escena del mundo.
Falsa es nuestra relación,
Pero es substancial por lo que tiene de metáfora.
Somos la prolongación del sentido,
Las varias voces del silencio,
Sin concordancia tras las personas o los tiempos.
Infinitivos,
Definitivos.

Para sumirnos en un profundo sentimiento de dolor
Debemos también develar lo irracional de nuestra felicidad.

“Quedaré mudo, nunca mas hablaré con nadie.”


Si vos hicieras volver todo como era antes…
Nuestro corazón latiría en el pasado.


Y esta tristicia universal sigámosla viviendo por redención.
Continuemos el curso hacia el desasosiego,
Sonriámosle a la pena,
Seamos astutos gocemos del dolor.

Retención porque hasta hoy nunca sufrieron.
Viajaríamos tras la composición perfecta que ofrezca el instante donde nadie hablará
más del mundo.

Cooperemos con el sacrificio.
Porque se ama mientras se cree,
Cuando no se cree se es ciego.
Para aquellos que no tienen a nadie aparte del amor para proteger.



No limitemos en la hediondez
Deleitémonos con este hediondo pavor que sentimos por estar vivos

Porqué no buscar en los pintores y en los
Músicos las virtudes de la poesía?




14 de Julio de 2oo6





* Lacrĭmo, en latín, derramar lágrimas, llorar.