Friday, March 24, 2006
Thursday, February 23, 2006
Inferidius
Ronsard.
Y fue asi como adverti en un segundo, la llegada de la crisis.
Y el angel gobernaba la crisis,
Y entonces toda la nostalgia del mundo me albergaba en su seno
¿Estaba maldecido por ser el confesor de los solitarios?
Yo descomponia la ilusion redentora,
Y yo retrataba el instante en que fui alcanzado por la saeta,
Solo yo, exaltaba la experiencia y la trataba como al credo que debia obedecer a mi instinto.
La excelencia del don poetico no fue para nosotros,
Poesia es materia flexible que transpone.
Así, yo mismo, me convertia en la flecha anhelante
Sólo nos queda la mistica.
Tuesday, February 21, 2006
Poesía de Levita en cuatro rondas ilusorias
POESIA DE LEVITA
EN 4 RONDAS ILUSORIAS.
Qué me posea el sol, qué me posea.
Qué me posea y me estrelle a la roca.
Qué único me libere del estado de nigredo,
Que es la existencia humana.
a aqueste alquimista ,
hacedor de emblemas de cobre,
que resucitando la edad de oro propuso
el grano en el campo,
como el centro del mundo;
dedico un instante eternamente.
Primera Ronda
Quiero una sociedad de sordos para cantarles.
Se me antoja una saciedad del oído,
por olvidar tantos bramidos.
Procuro concertar la música de las lenguas,
Velo por la elaboración del significante,
Ya no atiendo la construcción del significado.
Acepción del signo,
Contravención del símbolo.
Hoy doy nuevas funciones a la actualidad del sonido,
Comunico la trascendencia de mi voz
Que son todas las voces que he oído.
Segunda Ronda
Si cada vez que escucháramos fuera una plegaria,
Y a la mínima compañía fuéramos noblísimos.
Nos arrodillaríamos y como religiosos escucharíamos la poesía del rezo,
Imitando en el verso,
El modo tardío,
La prosa delimitada y cálida
De nuestros exuberantes tímpanos del pacífico.
Quiero escuchar las bestias,
Se me antoja no dar razón,
ni darle espacio al sentido,
se me antoja una antorcha encendida,
que solo divaga y viaja.
El estado enfermo del que agoniza;
Del que no resta,
Procura conexión con el interior del mugido
No se deja acariciar con la sombra del olvido,
La esperanza en su último latido,
se retratará en un nacimiento perpetuo del sonido.
Hechiza y mata,
Este tono es son,
y ya está matando.
Matar debería ser sembrar matas.
Se me ocurre evocar un país,
Donde el sol esté en las palmas de nuestros ciegos,
en los pasos de los que no figuran en lo ocurrido.
Antaño eran los muertos distantes,
ahora aparecen en el recuerdo ensombrecido,
Pero aun transitan en el tiempo.
Y cada hora acceden al dialogo con su propia sensibilidad,
Por que se resisten a hundirse en el presente
que muere a cada instante.
La afonía es el medio
Para acceder a un infierno privado,
A un valor mudo del que puedas jactarte,
A un saldo que puedas compartir
del cual puedas invitar,
y despilfarrar,
Porque estas convencido de que a su vez
pasará y seguirás ido.
El estado enfermo del escritor que no respira,
Postrado como estatua en trono de poeta rey mago:
y en su cuerpo inmóvil,
Reposa la giba del camello,
El rugido del León que todo lo desplaza,
La inocencia del niño que todo lo corrompe.
Ignoro al Buda que calla,
No lo escucho
Porque lo recorro con el tacto,
Divago a Buda en el presente corpóreo,
Fenómeno del sentido,
Que trasciende a Buda
Pero: y mi camello
¿No es más grande mi camello que Buda?
Virulenta geometría del tiempo.
No te temo.
Cuadratura del círculo:
te llevo adentro.
Suave pasaje por el anillo más pequeño.
Un mismo anhelo, temperamento de la crisis.
Catorce glorias para pasear en veleta
Cuarenta karmas para temblar en el ruedo.
Vegetal.
Narciso vegetal que ya te he visto verdear en el ocaso.
Cuando sales del agua y tu cabello es mezcla de alga muerta y agua
y te he loado,
Transparencia y jardín.
Verde.
Esmerada presentación de la gema, color glauco…
Tercera Ronda
Acmeón visitante,
Llamó a mi puerta.
Buscando la verdad en casa de un poeta.
Boticario, a cambio de elíxires simbólicos,
Pedía que con versos asemejara,
Representaciones geométricas de las formas,
En cuadraturas y triangulación de círculos,
Que a él le permitieran desplazarse
Como metáfora y por fin resolver la disolución del sentido.
El loco rogaba por que inventasen
Abejorros que sólo zumbaran
a medianoche,
Pequeñas invenciones insecticidas que se adhirieran al viento con su canto
y evocaran con un baile a la niebla meona.
Pero no lo logré,
y fue porque meé
a Acmeón en la cara,
una chisga de Nihilidad,
Como un gato agorero.
Porque no lo intenté.
El nunca supo que era yo,
Aquél que antaño
el observó;
En la selva primaria,
Sumido en los grabados
Rodeado de un bosque de metal y de nostalgia,
Cuando atisbaba en el espejo.
El nunca supo que ayer yo era el mago divisor,
Que había separado verticalmente la materia caótica con la palabra,
que había fracturado el mundo en un ángel terrible .
Cargado con su póstuma carga de faticidad.
Separado él mismo en sol y luna,
Azufre y mercurio,
Fuego y agua.
Pues hoy no era ya capaz de denudar un nido,
o surgir jubiloso de la penumbra.
Ya no podía interpretar la partitura,
Como el paisaje en la pintura,
y solo veía posible lo imposible.
Pero me estancaba en eso,
Mintiendo en el estanque.
Sintiendo en el cuerpo los latidos del lago.
Una nota vibrando tacita se suspendió en un segundo,
Segura de su gloria,
como una gota que en la comunión de la lluvia,
al ser conjugada con todas las voces,
nos dan el secreto de las teclas mudas del silencio.
El sonido se expandió y concluí,
que el espacio era también suspensión del sonido,
Fue ahí cuando fui solemne;
cuando rocé el abejorro con mi modesto trajecito,
Cuando gusté
la soledad inoportuna,
la siempre sola.
La ajena a la sordina.
La elegante soledad del ajeno.
Pero ese fue solo el primer choque.
con el ajenjo hubo un otro encuentro,
y naufragaba en ese todo beato Rimbaudiano.
sin esperar el cuando llegue el remedio.
Marcas con compases diamantinos,
el tiempo que me rija y me condene.
Lucha nefasta con el aburrimiento perenne.
Sombra somática,
Variación marcada por la cruz:
Deja ver tu luz,
Profética alegría,
Y por ello nefasta,
Deja ver tu recuerdo por el martillo de amatista,
que allende soltaste sobre la sien de lo que hoy,
en tî,
hay de inefable.
Qué me posea el sol,
qué me posea.
Céfalodopo inmarcesible,
Qué me posea y me estrelle con el ruido de los rayos.
Ya que fallaste cuando quisiste que tu madre cayera en el acantilado.
Fallaste dejando caer el martillo contra la roca.
Ese es huésped para una esquina.
Pero al rincón,
Qué me caliente el alma,
Qué me consuma
y me lleve a la vid de la cura.
A una atónita cordura que extraiga el odio,
Un sentido extraviado en una herida,
Un significado de la vida que no lleve a la locura.
A mediodía el sonido sufría de silencio.
El sol se tragaba el son del violín,
Mientras que un ángelus poeta volaba.
La casta de sapiencia de los doctos anticuarios,
Decoró la llanura,
Cuando miles de hombres,
de todos los confines del mundo,
a los pies de la torre se posaron,
Poetas liristas y reyes magos,
Mercaderes,
Vecinos y gente noble, al rededor de la palabra,
que nobleza,
que nobleza de gentes.
Sol y horizonte,
medio día en el lago,
la alegría del que no tiene oídos.
Tedioso paisaje para el que nunca vio.
Oyendo sordo despejo las dudas,
Onírico se precipito al vació de su experiencia.
Y conoció sensible a la luz del fenómeno:
La vida
Y fundió en ella su gloria sensible.
Permaneció largas temporadas en los aires.
No tan épico como tan lírico.
No tan rico como el pico simplísimo
Pero aun me cuestiono qué extraño síntoma
posee la amargura,
Que extraño síntoma
advierte la soledad del hablante.
Cuarta Ronda
Centrum intrigono centri,
El centro en el centro del triangulo.
“Tria sunt marabilia
Deus et homo
mater et virgo
trinus et unus”.
Henry Madathanus
“En el recodo de cada camino,
la vida me depare un ebrio azar”.
León de Greiff
Cada fuga,
cada porción del espacio,
tiene su cauce,
anticipa un refugio,
donde lo exterior es lo interior.
Un rincón en el ritmo irregular de una mina.
Rincón de la memoria en que suelen persistir recuerdos en los sueños.
Un recodo que anudo
a ciertas saudades participias,
en las que por supuesto participas,
y pido mucho si pudiese abogar por aquesta orilla.
Que si Adán no tuvo tal desprovisto,
de sedentarismo,
nunca pecó de sexo en el rincón.
¿Cómo siquiera pensar,
que un remoto rincón,
no persista en su esquina,
no se resista a la vacua idea de la vida?
Si lo veo hoy,
lo veo mañana,
y puedo ser testigo tanto de su construcción,
como de su deconstrucción.
Un espacioso camino a través del caos,
Conduce desde el infierno
al nuevo mundo,
como una escala de Jacob negativa que encontramos en
cualquier suntuoso panteón.
.
Un eje horizontal separa la esfera de lo divino
de la rueda de la naturaleza,
dividida a su vez en diferentes fases del opus.
Rodeado de un bosque de metal,
el mago separador,
mediante un acto poderoso,
separa verticalmente la materia caótica en día y noche,
sol y luna,
azufre y mercurio,
fuego y agua;
Acmeón visitante,
busca denodamente la verdad.
Sencillas representaciones geométricas o yantras en la palabra
Al alma le corresponde el vaporoso color cetrino.
todo lenguaje es un signo racional y sensible a la vez,
es sensible en cuanto a su sonido
y racional en cuanto a su valor significativo,
convencional.
¿Cómo no otorgarle vida,
si el rincón es el producto de la energía de los hombres?
El rincón es transposición,
transfiguración de su espacio.
El rincón es transformación,
transfiguración de un espacio.
El rincón puede ser una trayectoria.
Si lo veo hoy: lo derrumbo!
Pero el rincón se descompone en miles de rincones infinitesimales.
Y ahora no sé si es para mi y mi figura de la descomposición un símbolo.
No sé si existe para que yo le vea.
El rincón se afirma por la voluntad de algunos hombres.
Uno y otro.
Había un poeta,
al margen de la planta,
También estaba enfermo el vegetal.
Transcurrían,
Fluían,
ninguno florecía.
Eran fascinantes.
Muy abordables.
Tomemos las huellas de todas las nostalgias ávidas en un solo día.
Recompensemos el rincón en el que descansamos.
Desarticulémoslo y convirtámoslo de nuevo.
Hoy es una línea horizontal,
ha muerto hoy,
ha forjado el mundo:
se ha convertido en mundo.
No viajes Acmeón!
No hagas mas presagios!
Dedícate a vivir y no sientas!
Vibra al ritmo de tu corazón,
que no es tuyo,
canta al ritmo que sientes.
No cantes.
Siempre hay algo que se transforma.
Todo se transforma todo el tiempo.
¿A quien buscas?
¿Qué inventas?
Si todo es cambio y todo nos condena.
¡Libérate!
Deja de creer en el exterior porque es fútil.
Indica ¡oh! Febo,
el camino a la soledad,
¡Disfrútala!
A pesar de no encontrar ecos.
A pesar de no prever pretextos.
El huye,
Sobrepasa su fuga.
Despeja el nexo.
Y ya que constituye la razón de lo complejo,
Irrita su medio con su infección.
¡Declárate un virulento despojo.
Y flota de levita!
Cuando de levita me vestí,
para bajar al sol de la llanura,
me enfebrecí de hierba,
me atiborré de alquimia.
Y estudié el sonido de las ranas con los doctos,
y leí como un León describía
la ternura de las ranas en las charcas.
Si bien hubo otros días en que escuché ávido
los sonidos de la noche callada,
que mugía,
Bramaba
y al ordeñarla daba licores
en geométricas formas de colores
Provistos de prismas y elixires simbólicos.
Y si solo te escribo para que todo fluya en torno a ti.
Y nada fluye.
Socorro pues Margarita y Adela,
Marta, Helena,
Cecilia, Leonor y Juanita,
Teresa y Luisa.
¿Donde estamos? santa Inesita,
la nana de la abuelita conchita,
pero mas recatadita
y sin hijos, que no el banquete…
y en el campo…
***