Saturday, October 14, 2006

Monday, September 18, 2006


Hoy decidí que si voy a colgar imagenes serán por un tiempo las del pintor Franz von Stuck.

Cancioncilla de León de Greiff


Quise una vez y para siempre
—yo la quería desde antaño—
a ésa mujer, en cuyos ojos
bebí mi júbilo y mi daño...
Quise una vez —nunca así quise
ni así querré, como así quiero—
a ésa mujer, en cuyo espíritu
fundí mi espíritu altanero.
Quise una vez y desde nunca
ya la querré y hasta que muera—
a ésa mujer, en cuya boca
gusté —otoñal— la Primavera.
Quise una vez —nadie así quiso
ni así querrá, que es arduo empeño—
a ésa mujer, en cuyo cálido
regazo en flor ancló mi ensueño.
Quise una vez —jamás la olvide
vivo ni muerto— a ésa mujer,
en cuyo ser de maravilla
remorí para renacer...
Y ésa mujer se llama... Nadie,
nadie lo sepa —Ella sí y yo—.
Cuando yo muera, digas —sólo—
¿quién amará como él amó?

Friday, July 28, 2006


La cáustica negación del ocio se atraganta con mis frutos podridos.

Soy el lucro de un negocio turbulento.
La amalgama délfica del trinomio,
La aglomeración tras el asesinato,
La hora correcta para el crimen.

Soy la mirada del plebeyo,
Bello.
La última bendición del santo que agoniza y descree.
Imagen desacralizada del delirio apolíneo y la Venus costera.
El consejo errado del clarividente.
La consumación del adiós y la despedida.

La tecla muda del silencio,
Que retumba.
Tras la consumación del soplo venidero.

El sexo macabro tras el anhelo,
La vinculación de dolores heredados en el parto,
El sufrimiento mentiroso del doliente,
La orina de las vacas que beben los enfermos en oriente.

Soy el fruto, la imagen y el sexo masculino de nuestro señor.
El hermano de los huérfanos y los desposeídos,
La ausencia de pudor de los que adolecen.

Y hoy diviso un mundo sin azares,
Muestro la imagen:
Mi victoria impaciente.
El coito de mi memoria.

Emoción violenta del enamorado,
Embestida en accesos de arrebato,
Sincope, patatus, colapso, convulsión, vahído.
Doncellez derrumbada.

Sensación infinita del futuro indolente,
Quebranto del viajero sedentario.
La angustia estática.
La preocupación por la calma,
Que es la más efervescente de nuestras zozobras.

La apología de la imagen
que es el remordimiento puro del olvido.

La alteración nerviosa en el motín.
El alzamiento de la roca
La impresión de ser siempre creación de la tempestad

La infamia insolente,
La calumnia.
La continuación del producto discontinuo,
Soy varios,
La continuidad se suspende en mi temporalidad sin acción.

Wednesday, July 19, 2006

Poemas de Arseni Tarkovski, traduccion de Enrique Turover


Primeros encuentros


Cada momento de nuestros encuentros
celebrábamos como la Epifanía,
solos en este planeta. Fuiste
más valiente y más ligera que el ala de un pájaro
bajando la escalera de dos en dos,
como vértigo, llevándome a través
de lilas mojadas a sus predios,
al más allá del espejo cristalino.

Cuando llegó la noche tuve la gracia,
se abrieron las puertas del altar,
en la oscuridad resplandecía
y se reclinaba lentamente la desnudez.
Y yo, al despertar, decía: “¡Sé bendita!”
porque sabía que era audaz mi bendición.
Tú dormías, pero las lilas de la mesa
se disponían a tocar tus párpados
con el azul del universo circundante,
los párpados, tocados por el color azul,
estaban muy tranquilos, tu mano cálida también.

En el cristal pulsaban tantos ríos,
montañas humeaban y mares despuntaban,
tenías en tu palma un globo cristalino,
estabas durmiendo en el trono.
¡Dios justo! Tu eras mía.
Te despertaste para transformar
el vocabulario humano, usado cada día,
y el lenguaje se llenó hasta el tope
de fuerza sonora, y la palabra tú abrió su acepción nueva, que era el zar.

En el mundo se ha transformado todo,
incluso cosas tan sencillas como el jarro y la palangana,
y el agua dura y laminada
estaba de guardia entre nosotros.

Algo me llevaba no sé adonde.
Nos cedían paso, como espejismos,
ciudades construidas por milagro,
la menta, cual alfombra, se acostaba bajo nuestros pies,
los pájaros nos acompañaban haciendo el mismo camino,
los peces subían el río
y el cielo se abrió ante nuestros ojos...
El destino seguía nuestra pista
como un loco con navaja afilada.





El bosque de Ignátievo


Las brasas de últimas hojas en total inmolación
suben al cielo y en este camino
el bosque entero se está sulfurando,
igual que tu y yo en el último año.


En tus ojos, de lágrimas llenas, se ve el camino,
arbustos reflejados en estuario tenebroso.
No seas caprichosa, no amenaces, no toques,
no ataques el silencio mojado del bosque.


Puedes oír el respirar de vieja vida:
resbaladizas setas crecen en mojada hierba,
por dentro están comidas por parásitos y gusanos,
pero la piel sigue siendo viva y picante.


Todo nuestro pasado parece a la amenaza:
mira, cuidado, vuelvo en seguida, ¡te voy a matar!
El cielo se encoge, pero el arce lo mantiene, como una rosa,
que queme más fuerte, que pique en los ojos.






Vida, vida


1

No creo en el presentir, ni temo a las señales.
No huyo del veneno, ni de la calumnia.
En este mundo no hay muerte.
Todos son inmortales, todo es inmortal.
No temas a la muerte ni a los diecisiete, ni a los setenta.
Existe sólo la luz y la realidad.
No hay ni la oscuridad, ni la muerte en este mundo.
Estamos todos en la costa del mar.
Yo soy de los que van sacando redes
repletas, llenas de inmortalidad.


2

Morad en su casa para que no se derrumbe.
Puedo invocar un siglo cualquiera,
voy a entrar en él para construir una casa.
Es por eso que sus hijos y mujeres están conmigo
en la misma mesa y la mesa es del bisabuelo y del nieto.
El futuro se realiza hoy,
y si levanto ahora mi mano
los cinco rayos con ustedes quedarán.
Cada día del pasado fue entibado
a fuerza de mis clavículas y hombros.
Medí el tiempo con una cadena del agrimensor
y lo atravesé como si fuesen los Urales.




3

Elegí el siglo a mi altura.
Fuimos al sur, levantando polvaredas sobre la estepa;
las hierbas malas humeaban, el saltamontes retozaba,
tocando las herraduras con su bigote y profetizaba,
y, como monje, me amenazaba con la muerte.
Até mi destino a la silla de montar,
también hoy, en tiempos venideros,
me levanto cual niño en los estribos.

Me basta con mi inmortalidad,
para que mi sangre fluya de siglo en siglo.
Por un rincón fiel del calor bien conservado
pagaría con mi vida obstinada,
mas su aguja voladiza
me lleva por el mundo, como el hilo de Ariadna.





En medio del mundo


Soy hombre, horno surn en medio del mundo,
miríadas de infusorios están detrás de mí,
miríadas de estrellas están enfrente.
Y yo, postrado a todo lo largo, entre ellas,
como el mar, que une dos costas lejanas,
como el puente que junta dos espacios infinitos.


Soy Néstor, cronista mesozoico,
soy Jeremías de los tiempos a venir.
Están entre mis manos reloj y calendario,
me hallo involucrado, como Rusia, en un futuro devenir
y como un pobre zar maldigo el pasado.


De la muerte sé mucho más que los difuntos,
de lo vivo, lo más vivo soy.
¡Dios mío! Una mariposa cualquiera,
cual una niña, de mí se ríe,
cual una tira dorada de seda.

Tuesday, June 27, 2006

"Qué el sueño me recoja herido de muerte por la vigilia..."

Sunday, June 25, 2006

Juan José Arellano



"Antes del límite oculto
entre la separación de
tú por dentro y tú por fuera,
el loco que canta para los sordos
te habrá advertido:
quizás la forma más fiel de la fidelidad
sea la infidelidad
y que entre limite y limite
solamente hay una Y!"

JJ Arellano

Thursday, June 01, 2006

León De Greiff

Un par de Textos de Pessoa




"Somos quienes no somos, y la vida es veloz y triste. El ruido de las olas por la noche es un ruido de la noche; ¡y cuántos lo han oído en su propia alma, como la esperanza constante que se deshace en la oscuridad como un ruido sordo de espuma profunda! ¡Qué lágrimas lloraron los que obtuvieron, qué lágrimas perdieron los que consiguieron! Y todo esto, durante el paseo en la orilla del mar, se me tornó el secreto de la noche y la confidencia del abismo. ¡Cuántos somos! ¡Cuántos nos engañamos! ¡Qué mares suenan en nosotros, en la noche de ser nosotros, por las playas que nos sentimos en los encharcamientos de la emoción! Lo que se ha perdido, lo que se debería haber perdido, lo que se ha conseguido y ha satisfecho por error, lo que amamos y perdimos y, después de perderlo, vimos, amándolo por haberlo tenido, que no lo habíamos amado; lo que creíamos que pensábamos cuando sentíamos; lo que era un recuerdo y creíamos que era una emoción; y el mar en todo, llegando allá, rumoroso y fresco, del gran fondo de toda la noche, a agitarse fino en la playa, en el decurso nocturno de mi paseo a la orilla del mar...
¿Quien sabe siquiera lo que piensa, o lo que desea? ¿Quién sabe lo que es para sí mismo? ¡Cuántas cosas sugiere la música y nos sabe bien que no pueda ser! ¡Cuántas recuerda la noche y lloramos, y no han sido nunca! Como una voz suelta de la paz tumbada a lo largo, el enrollamiento de la ola estalla y se enfría y hay un salivar audible por la playa invisible. ¡Cuánto me muero si siento por todo! ¡Cuánto siento si así vagabundeo, incorpóreo y humano, con el corazón parado como una playa, y todo el mar de todo, en la noche que vivimos, batiendo alto, zumbón, y se enfría, en mi eterno paseo a la orilla del mar. (Libro del desasosiego. Fragmento 250, La muerte del príncipe, publicado en el número 27 de presença 1930)"




[...] El mar, me acuerdo, tenía tonalidades de sombra, de mezcla con fugas onduladas de vaga luz -y era todo misterioso como una idea triste en un momento de alegría, profético no sé de qué. Yo no partí de un puerto conocido. Ni sé hoy qué puerto era, porque todavía no he estado allí. Tampoco, igualmente, el propósito ritual de mi viaje era ir en demanda de puertos inexistentes -puertos que fuesen tan sólo entrar-hacia-puertos; ensenadas olvidadas de ríos, estrechos entre ciudades irreprensiblemente irreales. Pensáis, sin duda, al leerme, que mis palabras son absurdas. Es que nunca habéis viajado como yo.

¿Partí yo? Yo no os juraría que partí. Me encontré en otras partes, en otros puertos, pasé por ciudades que no eran aquélla, aunque ni aquélla ni ésas fueran ciudades ningunas. Juraros que fui yo quien partió y no el paisaje, que fui yo quien visitó otras tierras y no ellas las que me visitaron -no puedo hacéroslo. [...] ¿En qué barco hice ese viaje? En el vapor Cualquiera. Os reís. Yo también, y de vosotros tal vez. ¿Quién os dice, y a mí, que no escribo símbolos para que los comprendan los Dioses? No importa. Partí por el crepúsculo. Tengo todavía en el oído el ruido férreo del alzar el ancla a vapor. En el soslayo de mi memoria se mueven todavía lentamente, para entrar por fin en su posición de inercia, los brazos del guindaste de a bordo.

[...] He visitado Nuevas Europas, y Constantinoplas otras han acogido a mi llegada velera en Bósforos falsos. ¿De llegada velera os espantáis? Es como lo digo, así mismo. El vapor en que partí llegó hecho un barco de vela al puerto. Que esto es imposible, decís. Por eso me ha sucedido. Nos llegaron, en otros vapores, noticias de guerras soñadas en Indias imposibles. Y, al oír hablar de esas tierras teníamos inoportunamente añoranzas de la nuestra, dejada tan atrás, quién sabe si en aquel mundo. (fragmento 30 del Apéndice)

Monday, May 29, 2006

Rilke en su escritorio

Cuento de Rainer Maria Rilke


Vladimiro, Pintor de Nubes



Una vez más están profundamente deprimidos, se sienten superfluos, desertores, engañados en todo sentido. Cada uno parte de sí mismo y desprecia todo lo que está por encima y por debajo.
Animado por este sentimiento, el barón manifiesta:
—Ya no se puede venir más a este café. No hay periódicos, no hay servicio, nada.
Los otros dos comparten su opinión.
Así permanecen sentados en torno a la pequeña mesa de tapa de mármol ignorante de lo que esas tres personas pretenden de ella. Sólo pretenden tranquilidad, simplemente tranquilidad. El poeta lo expresa tan clara como onomatopéyicamente.
—¡Tonterías! —exclama al cabo de media hora. Y de nuevo, los demás comparten su opinión.
Sigue la espera. Sabe Dios qué esperan.
Al pintor comienza a bamboleársele una pierna. La contempla un instante meditabundo. Luego, comprende el movimiento y empieza a declamar lentamente y con sensibilidad:

"Tedio, tedio,
tú, mi placer..."

Pero ya es hora de separarse. Uno tras otro se van marchando. ¡A levantarse los cuellos! El tiempo también deja bastante que desear. Dan ganas de llorar.
¿Qué se puede hacer? No hay sino una alternativa: ir a lo de Vladimiro Lubovski entre las cinco y las seis de la tarde, a pasar un rato en la penumbra. Por supuesto, ¡Adelante, pues!: Parkstrasse 17. Edificio del Atelier.
A Vladimiro Lubovski sólo se llega a través de sus obras. Todos sus cuadros los hace con el humo. Todo el taller está invadido por la fantástica humareda.
Puedes llamarte dichoso si a través de esa nebulosa original logras hallar por el camino más corto el viejo y desvencijado canapé donde habita Vladimiro días tras día.
También hoy, por supuesto. No se levanta y espera a los tres "engañados". Los visitantes se sientan a su alrededor, cada un o a su manera y de acuerdo a las posibilidades. En alguna parte encontraron chartreuse esmeralda y cigarrillos. Lógicamente, los consumen sin muchos cumplidos y con la expresión de individuos que se están sacrificando sin cesar. Los cigarrillos son de buena marca: "¡Dios, en verdad, qué no se hace por amor a esta vida miserable!"
El poeta se echa hacia atrás.
—¿O acaso la vida no es una chapucería, algo para dilettantes... ?¿Qué opinan?
Vladimiro Lubovski no responde.
Los demás se solazan en la espera. ¡Se experimenta tan extraño y grato placer en medio de esa penumbra olorosa! No es menester sino quedarse quietos y entonces lo lleva a uno y comienza a acunarlo.
—¿Cómo lo logra, Lubovski? Aquí no huele a aguarrás —comenta el pintor y el barón añade:
—Por el contrario. ¿Tiene flores en alguna parte?
Silencio. Vladimiro se mantiene distante detrás de sus nubes.
Sin embargo, los tres visitantes son pacientes. Tienen tiempo y chartreuse.
Ya están acostumbrados. esperar, ya llegará.
Y de pronto llega: humo, más humo y, luego las palabras amables, lentas, que recorren el mundo y admiran las cosas desde lejos. Las nubes se elevan. Son puras ascensiones secretas.

Por ejemplo:
Humo. "Esto es lo que ocurre. La gente siempre aparta la vista de Dios. Lo buscan arriba en la luz, que se torna cada vez más fría y punzante".
Humo. "Y Dios espera en otra parte... espera... en el fondo del Todo. Profundamente. Donde están las raíces. Donde hay, oscuridad y tibieza". Humo.
Repentinamente el poeta comienza a caminar de un lado a otro.
Los tres piensan en la Divinidad que mora en alguna parte, detrás de las cosas, quién sabe dónde.
Y más tarde.
"¿Tener... miedo?" Humo. ¿De qué? Humo.
"Siempre estamos por encima de él. Como una fruta debajo de la cual alguien sostiene una bella fuente. Dorada, refulgente entre la fronda. Y cuando la fruta está madura, se desprende... "
El pintor ha desgarrado el humo, así, con un movimiento impetuoso: "¡Señooor Dios!" exclama y encuentra en el canapé a un individuo endeble, macilento, de grandes ojos extraños, ojos con un luto eterno detrás de todo brillo... tan afeminadamente alegre. Con las manos muy frías.
Y el pintor permanece frente a él, irresoluto. Ya no sabe exactamente qué quería.
Es una suerte que el barón intervenga: "Esto debe pintarlo usted, Lubovski. .. "¿Qué? El barón no lo sabe con certeza. No cesa de repetir: "En verdad, Lubovski". Y sus palabras tienen un acento protector, sín proponérselo.
Entretanto, Vladimiro ha recorrido un largo camino: desde el espanto a través de un oscuro asombro. Finalmente, llega a la sonrisa y sueña en voz baja: "¡Oh, sí, mañana!". Humo.
Y los tres visitantes ya no tienen lugar en el taller. Tropiezan el uno con el otro. Se van todos:
—Hasta pronto, Lubovski.
Al llegar a la esquina empiezan a estrecharse las manos con innecesario vigor. Tienen prisa por librarse unos de otros.
Se separan.
Un pequeño café acogedor. Ninguna persona en su interior y lámparas que zumban.
El poeta ha comenzado a escribir versos en el sobre de una carta que ha recibido. Su escritura es cada vez más rauda y más pequeña, pues siente que vienen muchos, muchos.
Luego cinco escaleras arriba. En el taller de] pintor hay preparativos para el día de mañana. Silbando una canción ha soplado el polvo del caballete, el viejo polvo. Ya hay un lienzo nuevo, claro como una estrella. Asalta el deseo de coronarlo.
Solamente el barón está aún en camino. "A las diez y media, teatro Olympia, puerta lateral", le ha confiado a un cochero y luego sigue caminando muy tranquilo. Le queda mucho tiempo por delante para descansar y hacer su arreglo personal. Nadie piensa en Vladimiro Lubovski.
Vladimiro ha cerrado su puerta y ha esperado que oscureciera completamente. Luego se ha sentado encogido en el borde del canapé y llora sobre las palmas de sus blancas manos heladas. Su llanto fluye manso y silencioso, sin convulsiones y sin emoción. Es lo único que aún no ha delatado, que sólo a él le pertenece. Su soledad.

Rainer María Rilke
(1899)

Thursday, May 04, 2006

Recital 05 de Noviembre en Otraparte Envigado.






Lectura del sábado 5 de Noviembre en Otra Parte.

INDICE

Presentación

1 - Poesía de Levita en 4 rondas Ilusorias.
2 - “El poeta ha escuchado el complejo llamado del olvido…”
3 - Necrópolis
4 - “Las lucubraciones se tornan coléricas diatribas…”
5 - “Antaño el hombre observaba sus delirios…”
6 - Al pintor y poeta Arturo Hincapié
7 - “De un tiempo para acá se me antoja que mis vecinos empezaron a odiarme…”
8 - El Ejército Turco, poema en 8 actos
9 - “Ya no hablo yo del amor…”
10 - Polen.
11 -Robin Hood prometeico su buitre atlas el sordo.



Presentación.

Palabras para una lectura en Otra Parte, corazón del pensamiento del maestro Fernando González.


“He aquí un joven de facultades mediocres; pero, que hermoso porvenir el suyo!
Está hinchado de egoencía como un sapo bravo.”

“Oh, señor Diablo, maestro rabudo y tortuoso, no nos atormentes en esta vida ni en la hora de la muerte.
Así sea.”

Fernando González,
Viaje a Pie.



Me encontré con la primera edición del Viaje a Pie editada en Paris en 1929 y dedicada a Doña Esther de Bonitto, viajando. Pero no sometamos el viaje a grandes distancias, pensemos el viaje como una salida del exterior al interior, pensemos este viaje al cual me refiero un paseo por Bogotá en el 95.
A pocas cuadras de la casa de mi abuelo materno recogí al lado de unos cestos de basura, Viaje pie de dos filósofos aficionados de Fernando González , Variaciones alrededor de Nada escrito por León de Greiff y unos viejos acetatos de música clásica.
Doña Esther de Bonitto seguramente habrá ya fallecido y el que fue seguramente su tesoro mas preciado llegó a mis manos como una imagen profética por coincidencias del destino.
Hoy después de diez años de tan afortunado encuentro vengo a leer a Otra Parte algunos de mis trabajos muy inspirados en estos dos maestros del pensamiento universal.
Recuerdo los versos de De Greiff: “todos los viajes son viajes de regreso”.
Vine expresamente a Medellín hace un mes para observar un homenaje que le realizaron al maestro en el metro, y me encontré con personas como Don Darío Valencia Restrepo que cumplieron esa función divina de hacer corresponder las circunstancias para el retorno.
Esa para mi es otra forma de hacer poesía, quizá la mas elevada. Ya que se realza por medio de la acción vital el acto de poetizar.
Don Darío hizo el vínculo y Gustavo Restrepo me propuso sin condiciones una fecha, esa es pues la historia de mi viaje y de mi presencia, obviamente gracias a ellos estoy aquí esta tarde con ustedes.

Existe un vínculo entre el viaje, la música y la poesía como existían relaciones entre don Fernando, el campo y el pensamiento latinoamericano. Esta concepción de la tierra también hizo corresponder en Bolombolo al vikingo, hizo cantar al juglar ebrio en tierras antioqueñas.
Este vínculo es el eje desde el cual deben escucharse mis trabajos: el viaje, la música y la poesía.
Dedico finalmente esta lectura a mi padre y a Miguel Darío Morales quienes a pesar de no estar presentes me ayudan a leer estas líneas.





POESIA DE LEVITA
EN 4 RONDAS ILUSORIAS.


Qué me posea el sol, qué me posea.
Qué me posea y me estrelle a la roca.
Qué único me libere del estado de nigredo,
Que es la existencia humana.

a aqueste alquimista ,
hacedor de emblemas de cobre,
que resucitando la edad de oro propuso
el grano en el campo,
como el centro del mundo;
dedico un instante eternamente.


Primera Ronda

Quiero una sociedad de sordos para cantarles.
Se me antoja una saciedad del oído,
por olvidar tantos bramidos.
Procuro concertar la música de las lenguas,
Velo por la elaboración del significante,
Ya no atiendo la construcción del significado.
Acepción del signo,
Contravención del símbolo.
Hoy doy nuevas funciones a la actualidad del sonido,
Comunico la trascendencia de mi voz
Que son todas las voces que he oído.


Segunda Ronda

Si cada vez que escucháramos fuera una plegaria,
Y a la mínima compañía fuéramos noblísimos.
Nos arrodillaríamos y como religiosos escucharíamos la poesía del rezo,
Imitando en el verso,
El modo tardío,
La prosa delimitada y cálida
De nuestros exuberantes tímpanos del pacífico.

Quiero escuchar las bestias,
Se me antoja no dar razón,
ni darle espacio al sentido,
se me antoja una antorcha encendida,
que solo divaga y viaja.



El estado enfermo del que agoniza;
Del que no resta,
Procura conexión con el interior del mugido
No se deja acariciar con la sombra del olvido,
La esperanza en su último latido,
se retratará en un nacimiento perpetuo del sonido.

Hechiza y mata,
Este tono es son,
y ya está matando.
Matar debería ser sembrar matas.


Se me ocurre evocar un país,
Donde el sol esté en las palmas de nuestros ciegos,
en los pasos de los que no figuran en lo ocurrido.

Antaño eran los muertos distantes,
ahora aparecen en el recuerdo ensombrecido,
Pero aun transitan en el tiempo.
Y cada hora acceden al dialogo con su propia sensibilidad,
Por que se resisten a hundirse en el presente
que muere a cada instante.


La afonía es el medio
Para acceder a un infierno privado,
A un valor mudo del que puedas jactarte,
A un saldo que puedas compartir
del cual puedas invitar,
y despilfarrar,
Porque estas convencido de que a su vez
pasará y seguirás ido.



El estado enfermo del escritor que no respira,
Postrado como estatua en trono de poeta rey mago:
y en su cuerpo inmóvil,
Reposa la giba del camello,
El rugido del León que todo lo desplaza,
La inocencia del niño que todo lo corrompe.

Ignoro al Buda que calla,
No lo escucho
Porque lo recorro con el tacto,
Divago a Buda en el presente corpóreo,
Fenómeno del sentido,
Que trasciende a Buda
Pero: y mi camello
¿No es más grande mi camello que Buda?

Virulenta geometría del tiempo.
No te temo.
Cuadratura del círculo:
te llevo adentro.
Suave pasaje por el anillo más pequeño.
Un mismo anhelo, temperamento de la crisis.
Catorce glorias para pasear en veleta
Cuarenta karmas para temblar en el ruedo.

Vegetal.

Narciso vegetal que ya te he visto verdear en el ocaso.
Cuando sales del agua y tu cabello es mezcla de alga muerta y agua
y te he loado,
Transparencia y jardín.
Verde.
Esmerada presentación de la gema, color glauco…



Tercera Ronda

Acmeón visitante,
Llamó a mi puerta.

Buscando la verdad en casa de un poeta.

Boticario, a cambio de elíxires simbólicos,
Pedía que con versos asemejara,
Representaciones geométricas de las formas,
En cuadraturas y triangulación de círculos,
Que a él le permitieran desplazarse
Como metáfora y por fin resolver la disolución del sentido.

El loco rogaba por que inventasen
Abejorros que sólo zumbaran
a medianoche,
Pequeñas invenciones insecticidas que se adhirieran al viento con su canto
y evocaran con un baile a la niebla meona.

Pero no lo logré,
y fue porque meé
a Acmeón en la cara,
una chisga de Nihilidad,
Como un gato agorero.
Porque no lo intenté.

El nunca supo que era yo,
Aquél que antaño
el observó;
En la selva primaria,
Sumido en los grabados
Rodeado de un bosque de metal y de nostalgia,
Cuando atisbaba en el espejo.

El nunca supo que ayer yo era el mago divisor,
Que había separado verticalmente la materia caótica con la palabra,
que había fracturado el mundo en un ángel terrible .
Cargado con su póstuma carga de faticidad.
Separado él mismo en sol y luna,
Azufre y mercurio,
Fuego y agua.

Pues hoy no era ya capaz de denudar un nido,
o surgir jubiloso de la penumbra.
Ya no podía interpretar la partitura,
Como el paisaje en la pintura,
y solo veía posible lo imposible.

Pero me estancaba en eso,
Mintiendo en el estanque.
Sintiendo en el cuerpo los latidos del lago.
Una nota vibrando tacita se suspendió en un segundo,
Segura de su gloria,
como una gota que en la comunión de la lluvia,
al ser conjugada con todas las voces,
nos dan el secreto de las teclas mudas del silencio.



El sonido se expandió y concluí,
que el espacio era también suspensión del sonido,



Fue ahí cuando fui solemne;
cuando rocé el abejorro con mi modesto trajecito,
Cuando gusté
la soledad inoportuna,
la siempre sola.
La ajena a la sordina.
La elegante soledad del ajeno.

Pero ese fue solo el primer choque.
con el ajenjo hubo un otro encuentro,
y naufragaba en ese todo beato Rimbaudiano.
sin esperar el cuando llegue el remedio.


Marcas con compases diamantinos,
el tiempo que me rija y me condene.
Lucha nefasta con el aburrimiento perenne.
Sombra somática,
Variación marcada por la cruz:
Deja ver tu luz,
Profética alegría,
Y por ello nefasta,
Deja ver tu recuerdo por el martillo de amatista,
que allende soltaste sobre la sien de lo que hoy,
en tî,
hay de inefable.


Qué me posea el sol,
qué me posea.
Céfalodopo inmarcesible,
Qué me posea y me estrelle con el ruido de los rayos.

Ya que fallaste cuando quisiste que tu madre cayera en el acantilado.
Fallaste dejando caer el martillo contra la roca.
Ese es huésped para una esquina.
Pero al rincón,
Qué me caliente el alma,
Qué me consuma
y me lleve a la vid de la cura.
A una atónita cordura que extraiga el odio,
Un sentido extraviado en una herida,
Un significado de la vida que no lleve a la locura.

A mediodía el sonido sufría de silencio.
El sol se tragaba el son del violín,
Mientras que un ángelus poeta volaba.

La casta de sapiencia de los doctos anticuarios,
Decoró la llanura,
Cuando miles de hombres,
de todos los confines del mundo,
a los pies de la torre se posaron,
Poetas liristas y reyes magos,
Mercaderes,
Vecinos y gente noble, al rededor de la palabra,
que nobleza,
que nobleza de gentes.


Sol y horizonte,
medio día en el lago,
la alegría del que no tiene oídos.

Tedioso paisaje para el que nunca vio.
Oyendo sordo despejo las dudas,
Onírico se precipito al vació de su experiencia.
Y conoció sensible a la luz del fenómeno:
La vida
Y fundió en ella su gloria sensible.

Permaneció largas temporadas en los aires.
No tan épico como tan lírico.
No tan rico como el pico simplísimo


Pero aun me cuestiono qué extraño síntoma
posee la amargura,
Que extraño síntoma
advierte la soledad del hablante.




Cuarta Ronda

Centrum intrigono centri,
El centro en el centro del triangulo.



“Tria sunt marabilia
Deus et homo
mater et virgo
trinus et unus”.

Henry Madathanus

“En el recodo de cada camino,
la vida me depare un ebrio azar”.

León de Greiff

Cada fuga,
cada porción del espacio,
tiene su cauce,
anticipa un refugio,
donde lo exterior es lo interior.

Un rincón en el ritmo irregular de una mina.
Rincón de la memoria en que suelen persistir recuerdos en los sueños.
Un recodo que anudo
a ciertas saudades participias,
en las que por supuesto participas,
y pido mucho si pudiese abogar por aquesta orilla.
Que si Adán no tuvo tal desprovisto,
de sedentarismo,
nunca pecó de sexo en el rincón.

¿Cómo siquiera pensar,
que un remoto rincón,
no persista en su esquina,
no se resista a la vacua idea de la vida?

Si lo veo hoy,
lo veo mañana,
y puedo ser testigo tanto de su construcción,
como de su deconstrucción.

Un espacioso camino a través del caos,
Conduce desde el infierno
al nuevo mundo,
como una escala de Jacob negativa que encontramos en
cualquier suntuoso panteón.
.
Un eje horizontal separa la esfera de lo divino
de la rueda de la naturaleza,
dividida a su vez en diferentes fases del opus.

Rodeado de un bosque de metal,
el mago separador,
mediante un acto poderoso,
separa verticalmente la materia caótica en día y noche,
sol y luna,
azufre y mercurio,
fuego y agua;

Acmeón visitante,
busca denodamente la verdad.
Sencillas representaciones geométricas o yantras en la palabra

Al alma le corresponde el vaporoso color cetrino.

todo lenguaje es un signo racional y sensible a la vez,
es sensible en cuanto a su sonido
y racional en cuanto a su valor significativo,
convencional.

¿Cómo no otorgarle vida,
si el rincón es el producto de la energía de los hombres?
El rincón es transposición,
transfiguración de su espacio.
El rincón es transformación,
transfiguración de un espacio.
El rincón puede ser una trayectoria.

Si lo veo hoy: lo derrumbo!
Pero el rincón se descompone en miles de rincones infinitesimales.
Y ahora no sé si es para mi y mi figura de la descomposición un símbolo.
No sé si existe para que yo le vea.
El rincón se afirma por la voluntad de algunos hombres.
Uno y otro.

Había un poeta,
al margen de la planta,
También estaba enfermo el vegetal.
Transcurrían,
Fluían,
ninguno florecía.
Eran fascinantes.
Muy abordables.

Tomemos las huellas de todas las nostalgias ávidas en un solo día.
Recompensemos el rincón en el que descansamos.
Desarticulémoslo y convirtámoslo de nuevo.
Hoy es una línea horizontal,
ha muerto hoy,
ha forjado el mundo:
se ha convertido en mundo.

No viajes Acmeón!
No hagas mas presagios!
Dedícate a vivir y no sientas!
Vibra al ritmo de tu corazón,
que no es tuyo,
canta al ritmo que sientes.
No cantes.

Siempre hay algo que se transforma.
Todo se transforma todo el tiempo.
¿A quien buscas?
¿Qué inventas?
Si todo es cambio y todo nos condena.
¡Libérate!
Deja de creer en el exterior porque es fútil.
Indica ¡oh! Febo,
el camino a la soledad,
¡Disfrútala!

A pesar de no encontrar ecos.
A pesar de no prever pretextos.
El huye,
Sobrepasa su fuga.
Despeja el nexo.

Y ya que constituye la razón de lo complejo,
Irrita su medio con su infección.

¡Declárate un virulento despojo.
Y flota de levita!

Cuando de levita me vestí,
para bajar al sol de la llanura,
me enfebrecí de hierba,
me atiborré de alquimia.

Y estudié el sonido de las ranas con los doctos,
y leí como un León describía
la ternura de las ranas en las charcas.

Si bien hubo otros días en que escuché ávido
los sonidos de la noche callada,
que mugía,
Bramaba
y al ordeñarla daba licores
en geométricas formas de colores
Provistos de prismas y elixires simbólicos.

Y si solo te escribo para que todo fluya en torno a ti.
Y nada fluye.
Socorro pues Margarita y Adela,
Marta, Helena,
Cecilia, Leonor y Juanita,
Teresa y Luisa.
¿Donde estamos? santa Inesita,
la nana de la abuelita conchita,
pero mas recatadita
y sin hijos, que no el banquete…
y en el campo…
***











El poeta ha escuchado el complejo llamado del olvido.
Ha escuchado su voz que vagará en el tiempo eternamente,
Que ondeará en el espacio como una frecuencia que nace de lo intangible.
Callará en el final de los días.

El poeta escuchó la llamada del viento,
Que soplaba para un cuarteto.
Disecó las aguas y silenció su mente.

El poeta ha escuchado la mano dulce que lo roza,
Y que tibiamente se desliza a callarlo.
La mano del amor que olvida, te está amando,
Está llegando el fin de una bella sonrisa,
Se abre paso el bramido de la bestia,
La vacua demostración de la letra.
Panorama de tensiones,
Poeta indómito resuelve el horizonte escuchando su voz,
Discreto ante el espejo,
Esperando su hora.





***























NECRÓPOLIS



Las cosas vírgenes aún aguardan a los príncipes que vendrán a transformarlas en estrellas.
Rainer Maria Rilke

¿Si tanto sufren, por qué no lloran?
Anónimo



Salió en la lluvia a recorrer la ruta de las aguas en las calles,
Salió muy tarde ya, porque en su urbe pocos seres quedaban.
Poncio había quemado el último Cartucho.

El concreto en fango había convertido los valles,
Materia de lo verde que calla hacia lo gris.
El concierto del burgo alejaba la aldea,
Desconcierto en el campo, hoy el cielo nos llora.
Rascacielos inmensos miran hoy nuevas cimas.

Y Moisés desciende en ascensor con digitales tablas,
Que almacenan lamentos para el futuro residente civil.

La irrigación ya no es un mito,
Hoy las aguas viran en otros cursos.

Salió a la selva a recorrer salvaje lo que queda del templo.
Las montañas tan lurdas por peso de ladrillos,
Sedentarias marchitas no iban más a Mahoma,
Las paredes tan húmedas por el paso del tiempo
Cedían ante la fuerza de la Paz del Rió,
Que baja también en vano por la montaña,
Con el semen tóxico del proleta en inmensos camiones,
Gris.

Polvo eres…
Cantaban en silencio las rocas lastimeras,
Las amorfas, las que aún se resisten y no han sido moldeadas.
Modernidad violenta retirada en la faz demoledora.
Docta esperanza del eterno peón,
Súbdito hacia la plaza,
Centro sin centro,
Viaje sin fondos,
Caos en la cirugía del arquitecto,
…en polvo te convertirás.

Le Corbusier en el quirófano,
Profeta errado
Ayudante: el demonio.
Extirpación de sus últimos murmullos de vida,
Intervención en el Cartucho,
Última disección del sanatorio,
Disperso.

Salió en la lluvia a recorrer el fuego,
La ruta de los locos en las calles.
Salió muy tarde ya del mágico mundo pegajoso.
El concreto fluía y él,
Inmaterial,
Sin envidiar el soplo bíblico,
Creaba el capitolio, la opera, el teatro cuando de su chuspa inhalaba su cáncer,
Exhalaba viviendas, chalés y residencias.
Moisés esta pegado ahora a un rincón,
Esperando la liga,
En su manto esconde el elixir boticario solo.
La ciudad es su meta,
tose con su vejez.
Un borrego de oro en un mercedes benz
Compra esas tablas de las que antes se mofaba
Y adornan hoy el lobby de su hotel.
Cicatriz, hemorragia, shock.

Hemos fumado los pilares de la iglesia,
Hemos bebido el llanto del matadero,
Han limpiado los surcos con nuestra sangre,
Hemos sangrado por una manzana y nos la han negado.

La ferretería es la puerta del cielo,
Camillero, vendaje,
Bajo mundo.
Este es solo el panorama del primer círculo del infierno
En el centro de la Santa Fé.




***












Las lucubraciones se tornan coléricas diatribas,
Y en el poema,
Acarician el rostro de la amada,
Cautiva en la memoria.

Ella calla.

En su pasmo,
Conjuntos de palabras afinan sus lanzas,
Acentúan sus cargas,
Y finalmente, componen un glosario de la histeria,
Aún en silencio.

La locura se adorna con mugidos polifónicos.
Pero ella emite con su silencio,
Una melodía que quedará presente en el recuerdo,
que propasará el frágil ritmo del olvido.

Aún aparecen los deltas secos de los ríos
en los mapas desérticos de la mente.
Letanías quizás,
Posiblemente astillas de luz,
Quizás albor.

Cercanas parecen las oportunidades,
La gloria se ejercita con el sufrimiento,
pero sufrir no debe iluminar,
y la pereza es otra lucubración de mi mente,
de renombre.
A pesar del luto ellos emiten una ráfaga de silencio,
Son objetos aun expuestos al sueño por el bárbaro Onírico
Habrían tenido que morir los poetas de la tierra.

Oh ! Paganini, Oh! Menuhin,
Atropellen las violas,
y desmanden bárbaros sus mástiles
por los dorsos vírgenes de las vírgenes.
Oportunistas violinistas hacedores de la saña,
Imploren inmaculados gozos
¡Desfloren a la amada de nuevo!


***












Antaño el hombre observaba sus delirios,
Sin embargo es ahora que tiene que besarlos.

Nunca el hombre se vió tan emancipado en su gracia,
Nunca el hombre se contempló humillado en su burla.
Pero todo esto ya pasó,
Y es su presente el único delirio que tiene que ocultar
Bajo su pena, y en el manto de mentiras
Que seguramente se forzará a creer.

¡Calla! hombre de la luz,
El camino difiere de tu lucha,
Corre por las sendas de las cimas
Y la noche será grata para ti.
Presente difieres de los actos,
Pasado difieres de tus sueños.

Vuela pues hombre de nadie,
Que como la nada transmuta en sentidos.

Vacila en tus miedos,
y no sufras con reclamos.
Acoge en tu realidad un manto de tristeza,
Acoge la madurez para sumergirte en soledad.

Difiere hombre de tu camino,
Tus cimas son la beatitud y el ardor.

Si el rezo es el consuelo de la fe,
El consuelo del rezo eres tú.

¡Oh! Dios omnipotente: ¡vuela!
Y alcanza volando las cimas de tu grandeza
Para que te regocijes por tí mismo,
Y despiertes del sueño embrutecedor al que
Tú mismo te sometiste por habitar lejos de tu ser.


***












Al pintor y poeta Arturo Hincapié


Salio a la calle con un paraguas negro
Como un difunto
Y bajo su sombra negra comenzó a imaginar los hogares de los ogros,
La tierna región de las abejas.

Si se moja se le corre la tinta,
que es su sangre y corre tras el trazo de las hojas.

Ahora ya no llueve y descansa,
digiere las palabras como si fuesen un vino de nostalgia.
Y duerme despierto en el asfalto o en un hotel,
Jóvenes le piden un escape una razón para saciarse
Pero no encuentran eco en su nada
Todo se les antoja blasfemia,
Antónimos de los sordos.

Hoy se sacude en ascuas,
se interna en el olores pudibundos
No hay un terreno saludable donde pueda él hallarse
Y así
Hediendo a miserable como mentiroso habiendo mentido,
sintiendo la certeza de ser descubierto por el error no cometido,
pero sin sentidos
Deduce el sol y el día que muere ya,
a estas altas horas de la tarde en sus alturas.

Su cúspide deviene mi silencio
La ruptura con los amigos es añadidura para su pasmo,
La confrontación de los dioses,
apacigua las diferentes legiones de ángeles clandestinos
con sus mas horribles demonios.

Sueñe conmigo,
O píenseme siquiera.

En que momento del alba me leíste,
yo también suelo ser curioso,
Pero usted no responde.
Salúdeme con un tono de indiferencia siquiera
Para atormentar mis ojos mi muerte y mis días,
Siento que alrededor de su tormenta nos traga el espesor de un día sin sueño.
En el que sigo escribiendo con la voz de su conciencia que no duerme.
Si un sueño me revela su verdadero fastidio
y súbitamente lo busco y enfurece tanto en su vigilia
como en mi sueño místico,
es que tal ves malinterprete sus palabras.
Tantas voces ínterpenetradas y su ausencia en mi mano,
y su presente mi abandono.
Camina hacia mi y de lejos sigo al paso fuerte que respaldan sus muertos.
Siempre he tenido dificultades al hablarle.
Porque hablarte es sentir que he fallado.
Se levanta muerto en un carro fúnebre
busca su paraguas negro y lo ha perdido.
Así que busca el verdadero sentido en el centro,
donde solo esta el subfondo,
busca vitorear su propia muerte con campanillas de medida pequeña,
y llega a mi en medio de los árboles,
como uno de ellos, que parte.



***









































De un tiempo para acá se me antoja que mis vecinos empezaron a odiarme,
que mis amigos comenzaron a odiarme,
que mis mayores debutaron a odiarme,
y yo estaba sin fuerzas,
Porque ellos me habían robado lo que yo mas quería: el odio.
Ellos se apoderaron hoy de mi sentido más amado,
de la sensación mas horrible y desordenada,
del éxtasis de estar ido,
inflado de malestar.

El odio se defiende por sí solo
Con la soledad, es imposible odiar.

***
































EL EJÉRCITO TURCO

¿Las letras no serian en un principio figuras acústicas?
Novalis

I
Si algunos debemos devenir para ser olvidados,
Para retorcernos desnudos como ejercito turco,
Otros debemos reprimir los deseos y abandonarnos al desasosiego.
Si estamos solos,
Y aun así tropezamos con la turba,
Es porque no frecuentamos nuestra verdadera soledad en soledad.
¿Qué pasaría si nos enteramos de que alguna vez nuestro jubilo despertó como volcán dormido,
desvelando los habitantes de nuestra aldea?
¿Quién dormiría si descubriese que somos fruto de la melancolía de alguien que nos persigue sonriente por su ceguera?
Antes del fin terminaremos dándole vuelta a la carne,
Derramando la sangre sobre el papel indefinible.

Comienza en el equinoccio y termina en el solsticio de invierno.
Oro vocalmente pronunciando versos,
Dirijo oral o mentalmente suplicas y alabanzas.
Escribo con atención un escrito donde seamos todos reyes sentados en el regazo de la vida atiborrados de aureolas, enceguecidos por ovoides turbios,
Envilecidos por óvolos de peón,
Muero de risa y entonces el ideal es nómada,
Amor del sedentario: imposible parir más sueños.
Partir pasando por el poder,
Para albergar el poder temporal del parto.
Dar a luz es nacer.
Pensar por compartir el vientre,
En esta cavidad se contienen el corazón y los pulmones.
Angina, do, niño,
Opresión de pecho,
Óvolo del trastornado tipificando,
Opinando,
Moldeando la sanguaza que otrora fuese sangre
Y hoy llamamos tintilla.
Respondedme santos…
Si tanto sufren: ¿por qué no lloran?
La lagrima alienta la vida, sino no vive y triste.
La melancolía necia de si, no merece mas adeptos.

Se suspende el imperio temible
En un áspero cántaro dulce,
Que baila.
El abejorro se mantiene a la altura de la flor
Él a altura de ella,
Quien convierte sus deseos en dulce enemistad,
y así,
En él,
Se refunde el desdén por lo fácil,
En la grada que baña los lloros,
En la escala que sufren
Versadas las lágrimas verdes.
Se estremece otra vez el augurio,
y entre lagunas se conmueven sus cristalinas secuelas.
Baten las nubes como cazan mariposas los niños
Hoy los hombres castigan los aires y acechan polillas como depuran cielos.

II

Enterrada en el alma inocente del poeta como crisálida encantada
La valquiria no ufanaba el cantor aguerrido.
Prófuga del espanto
Evadía el combate
Eludía la fuga al retorno del miedo.
Ninfa centrifuga enterrándose hondísimo en el corazón del poeta.
Y el flautista de Hamelin sangraba en su corazón,
Difería de su voluntad en la visión del encanto.


Tanto desenvolvimiento
Tan clausurado de ante mano por la academia,
Y los niños en su reino ni siquiera osaban ostentar la negación de la batalla,
Ellos no mediaban un fin en la guerra,
No temían a la crucifixión
Seducidos por el llamado papal
Nacidos del seno virgen de la amada,
Acataban la llamada musical,
El poderoso rezo del juglar ebrio,
Del que no puede sospechar paraísos.

III

Es increíble ver como la vida se encarga de demostrarnos nuestros errores mas horribles una y otra vez sin que nosotros podamos defendernos,
ya que en pasado se infirió el delito y que en el presente se murió el amor.
La madre,
Poetas,
es esa que torturamos con nuestro parto.
La madre tierra es viuda y perdió el derecho de ser alguien
Su última guerra vaticinó propuestas de invasión,
el ejercito turco, arrepentido depositó las armas en la tierra.
El suelo diferido en armas se calentó.
¡Insensatos!
Os llamo a devenir lo que sois
¡Miserables!
Os invito a mi mesa.
Cuidar la tierra es invadirla con propiedad,
y cantar la tierra es pensar futuro.

IV

Anacoreta el rey en la casilla blanca
Descubre que la reina es de vidrio.

La poesía es una incursión ofensiva,
tan hiriente como irritable,
Insolente como gallarda.
La poesía es una clase de acción bélica declarada,
cuyo único fin es la destrucción de la independencia corpórea.
Una insolente alabanza,
tan santa como elocuente,
ajena a lo religioso.

V

Una vez fijemos
Un nuevo vocabulario y sus referentes,
Una vez accedamos al lector de otras lenguas,
Lejanas,
Retomaremos el curso de nuestras barcas,
Calderones sin vela ungiendo soliloquios y
Nociones certeras y determinantes,
Y a ti,
Viajero del quehacer humano,
Ladrón sincero de tu sombra,
te hechizaremos como al mismo Barrabás,
que ha hurtado tu vida de una iglesia vacía,
donde un tal San Gabriel hacia delicias de tu madre virgen.
Ahora, tú joven aislado y loco pasearas como un vagabundo con tu destino,
y a cuestas irás creando un nuevo viaje clausurado.
Más ni siquiera tu entenderás tus senderos
Desdeñoso Narciso hoy naciste ya muerto,
Resucitaste antes de tiempo.
La cruz de tu ejército sigue esperando por ti.



VI

Eres un prófugo ebrio
Y has salido.
¡Oculta tu miseria!
¡Oh! Miserable.
No disperses en las tierras del desierto tu vacua pesadumbre,
Sesgando el fin del arte.

¿Es que acaso no sabes ya
que el que fue tu hermano
hoy se hace llamar loco
y no ha perecido?

El loco se hace daño mientras ustedes se dedican a ser artistas.

Lo dicen sentir,
mas no lo valen,
dicen sentirlo
mas no lo sienten.
Yo lo sé porque vivo de ellos,
su compasión hace del guardián:
un desahuciado.

El dulce ser antropófago
Exangüe y distraído
Requiere diferente sarcasmo
en el mundo el muy cretino.

¡No, no albergues más lejanas agonías!



VII

Compruebo tus impulsos a través de tu histeria,
Estatua histriónica,
se que nadie pone atención a tus hazañas,
sabes bien que todos deben mentirte.
Porque eres irrisoria.
El ejército turco viaja al oriente
Y mientras marchan campantes,
Sus hombres están solos y mienten.
Sus adversarios son deplorables,
lánguidos muñecos fáciles de vencer.
Pero la razón pasa y la vida se compone y se descompone mientras gritas.
Mientras te hablan pasas,
Y en tu turno también compones un silencio,
Pues estas a solas.
Los miles de rayos solares que te alcanzaron,
Los miles y millones de rayos solares que te atravesaron,
Los billones y trillones de millones que penetraron tus tejidos y calentaron tus sienes,
A esos los adoras, esos eres.

“Ando desorientando borregos en las llanuras de las montañas,
separando manadas y Juntando las razas nómadas,
sedentarios y hasta selenitas en Roma,
Ando chocando por medio de ondas sinusoidales desvalido por temperamentos inesperados.
Soy un vertiginoso vestigio del paraíso encantado.
Alguien ha muerto en la Atlántida
Y yo cargo el cuerpo,
muerto en mi espalda,
Soy yo el crucificado,
Quien quiera que sea,
que salga y me diga que muera.
Y así que respire condena”.
Mas una espalda que al muerto recibe
Es casi tan cómoda como la ultima expiración.

***











Ya no hablo yo del amor.
Ya yo no digo nada.
Corté mi lengua de raíz, ahora yo escribo sangre con mi sangre, alma con mi alma.
Hoy soy luz que se ensombrece porque no lloras.
Escribo carne con mi carne, dolor con el dolor de la carne la pasión y la sangre.
Carne no es solo carne, es también sangre dolor y fuerza.
Sangre es motor común indiferente en grupos,
(Bigamia negativa, popular positivo.)
La sangre es corazón y el corazón es carne
Sangre y aire.
Sangre corazón y vida.
Grasa que se amontona después de la deconstrucción.
Succión del dolor por la succión del alma.
Ya no hablo del amor porque es sangre, dolor lágrimas y sudor,
ya no podo más el jardín, ni doy mi luz para sombras enfermas.
Enfermo es hombre con dolor, carne, sangre, corazón, bigamia positiva, ahorcado a la horca sin razón.
Carne, polvo, agua, cáliz, arena, grano discordante átomo obscuro que muere.

***






























POLÉN

Un abejorro abstemio,
El abanico abre
Abajo, en el abismo:
El abalorio.
Abrazo absurdo con absenta
que abriga al abandono.
La abnegación abierta,
Abierto el abanico
Un abejorro ebrio
Abono da a lo abrupto.

Aun así abarcan las abejas los abures.
¡Absténgase abejorros aborten!
Y el abanico absorto
Ausencia calla.

***





























Robin Hood prometeico
Su buitre atlas el sordo.

En medio del gentío erudito una pluma ligera retumba con la sangre.
Todo era ligero, nadie sabe que supo.
Llegan las imágenes y no responden por el orden.
Pueden ser gentiles varones,
Le desganada conciencia,
Nada más
Me siento loco.
Música de sueños impertinentes.
Sonido hondo, imperceptible,
Histórico, la imagen se va desplazando,
Ya no se deja ver
Muerto en vida, abur.
Aterrador estado.
Los ojos desenfocados, desgarrado,
Despedida.
Sin nostalgia no hay nada.
El compromiso no siendo adquirido, se estima la onda parte pulcra.
Se da cualquier excusa para debatir, el vulgo pide más.

No obtengo nada de un futuro inútil.
Ni falto de delicadeza.
Soy eterno y vivo, yo varias veces.
Aun no sé quien retumba en la testa de mi bisabuelo.
Soy yo el espejo sin fondo,
Transparente,
El animal salvaje sin dientes,
Amarillo.
No obtengo nada de un juego obsesionado,
De un retumbar inmundo,
De un arrecife loco inmundo de coraje,
Sin fuerzas,
Inmerso, inmaculado, arremetido.





Santiago Gardeazábal

Si tranzas por poco deberás tener paciencia.

Si tranzas por poco deberás tener paciencia.



Hoy y ayer pensé la misma cosa:

“Si tranzas por poco deberás tener paciencia.

Si te ausentas de ver resultados sin causa alguna,

Descansa en el regazo de tu soledad para descubrir tus mas profundos desasosiegos.

Eres el desarrollo de la pureza más adelantada.


La danza de los locos que saltan y saltan por encima de lo que sus pies les dictan en sentencias desesperadas.


Haber cometido barbaridad semejante me produce la más inmensa vergüenza,

Que admito a cabalidad y sin siquiera poner en duda mi adulterio.

Haber adulado mi delirio

Fue cosa del pasado;

Hoy y ayer pensé la misma cosa,

Ayer y hoy pensaré diferente.

Soy lo que soy por haber sido,

Por haber escuchado errando mi devenir herrado .

Acaricio mi inconveniencia y le rezo adornándola.

Advierto en mi la aventura prominente

Advengo en ti y osculto tu alma pura.

Las impurezas de tu alma...

Sucias escamas de un corazón híbrido.

Los espejos antaño recurridos, son antojos vanidosos

sonidos,

jamás oídos, adulo a los

caídos.

Haber cometido barbaridad semejante me produce la más impura sensatez

Desarraigada fachatez, iluminada barbarie.

Andamio inconsecuente,

Andante fatigado, andante,

Andante sol viajero,

Bárbaro reptil de mis sueños extirpados.



Haber cometido barbaridad semejante me produce la más impura sensatez .

Desarraigada fachatez, iluminada barbarie.

Andamio inconsecuente,

Andante fatigado, andante,

Andante sol viajero,

Bárbaro reptil de mis sueños extirpados.



Siento en mis venas la posición adquirida por mi espíritu en el espacio.

Hoy la poesía es mi derecho, más allá de la libertad, es el arma que emplea mi retórica para alertar a aquello que me están maltratando.

Aquellos perseguidores enemigos del amigo.



La sensibilidad y el desespero
al hombre enardecen
y a sus movimientos amargan.

El fuego se expone como decisión hacia el alcance.
Lo hermoso es contemplar,
Es mas un medio
Hay que verlo como un ideal ingenuo de aquel que cree saberlo todo.
Hay que pensarlo así para encarnar el cuerpo realmente.
¿Es qué acaso recuerdas los recuerdos que pasaron a tu lado sin ser vistos?

Pues si ahora sientes esa nostalgia tan profunda, si te estremeces como el ciego en la obscuridad de su cárcel,
Por estética debes entender un rezo y la mirada de la infancia virgen.
O la propia sensación del devenir que a nosotros se nos antoja la revelación intacta de la crisis.

Andante sol viajero,

Bárbaro reptil de mis sueños extirpados.


¿Pruebas la desazón de la pena y el recuerdo de los caminos andados?
Apruebas apresurarte a tu meta, la inacción.
No hagas nada.
¿Sabrías no hacer nada?
¿Compensarías la inacción con sapiencia?
La música debe cantarse junto a los amigos que no tienen tiempo.

Andamio inconsecuente,

Andante fatigado, andante,

Igual que estos lamentos se reconocen en mi mismo.
A donde están las palabras que no se dicen y que sobreviven en el recuerdo formado, en la interpretación histórica por el presente integral.
Las cosas se van despertando en coplas y en cantos, en suaves repliegos del ardor juvenil.
Llorando van las almas por el pabellón y hacia el cadalso.
Buen viento para el lobo que se va,
Buen andar en el estado juvenil, el juglar ilusorio, el estado onomástico.
Quien si no el va a salir por acá después de mi sombra.
Estamos los dos esperando una luz que no llega.
Y por la espera el dúo se dilata y se ve mas propiamente.
A donde irán las vértebras a parar?
Canta a la profunda melodía, que idealista nos escucha haciendo música.
Irrumpiendo en la alegría mientras por dentro nos tiende
Vergüenzas de su incumbencia para acatarlas
La nostalgia es el segundo que acaba de caer por la borda ?
En el infierno, y tras bambalinas redimes a quien no conoce tu intensísima voluntad de poder.
Quien no conoce tus feroces dientes, quien no ha visto fluir de tu boca la espesa saliva que suscita tu ira
¿Aquel restringido no puede temer de ti por amarte sin acatarte amando?

Para qué quiere atacarte?
Si él se fue desde que murió su pasión.


A los lejos
seremos divisados
como viejos rancios
que corren tras ella.



Me están gritando cosas,
Me están intentando decir algo los demonios pero no acato el infierno que he hecho con esmero para mi.
Me elogio, mas sostengo que son aun mediocres las dificultades que creo para mi.




La danza de los locos que saltan y saltan por encima de lo que sus pies les dictan en sentencias desesperadas.
Así, juntos se enardecen los símbolos y las imágenes se convierten en directos flujos y reflujos de misterio.
Delante de mi el diluvio.
¿Quién canta cuando los cambios destituyen al juicio?
Es la canción de la injuria paupérrima que nos aferré al camino turbado,

Si tranzas por poco deberás tener paciencia.

Si te ausentas de ver resultados sin causa alguna,

Descanza en el regazo de tu soledad para descubrir tus mas profundos desasosiegos.

Eres el desarrollo de la pureza más adelantada.

“Teje la luciérnaga la canción de la luz, en la ciénaga ciega.
Compone con sus cantos aéreos hondas puntadas que en el azul etéreo,
expulsa como larvas la púrpura azucena.”
“Muda en la flor es la pena .

Triste en el tallo el descenso funeral de la larva
que muere cuando se escurre por dentro
y que conduce a la flor al ocaso porque huye del viento.
Como la vida, el viento, nos para el vuelo.
La mariposa turba la dorada cometa.

Cuando la poesía se levanta la falda ante el poeta, sólo queda una cosa por escribir y es innegable.

Jamás será ya expuesta.



El tallo marrón de mulata
Es el cedro que cubre el rocío,
Y las verdes siluetas del ocio.
Perfil enfermo de la mata,
El tronco en mestizo color.

Maciza la lepra de oro
Que baña el dolor.

Se escurre la esencia de plata
La sabia en la veta alcalina
Enardece el olor



Si tranzas por poco deberás tener paciencia.

Si te ausentas de ver resultados sin causa alguna,

Descansa en el regazo de tu soledad para descubrir tus mas profundos desasosiegos.

Eres el desarrollo de la pureza más adelantada.

Pues si ahora sientes esa nostalgia tan profunda, si te estremeces como el ciego en la obscuridad de su cárcel











Bogotá

Septiembre- Noviembre 2003.

Friday, March 24, 2006

Quien se atrevera a traducir a la maquina,
Quien cerrará los ojos ante la belleza
Y saludará a los sordos a traves del silencio?

Thursday, February 23, 2006

Inferidius

Dieu est en nous et par nous fait miracle,
Si que les vers d un poete escrivant,
Ce sont des dieux les secrets et oracles,
Que par sa bouche ils poussent en avant.
Ronsard.


Y fue asi como adverti en un segundo, la llegada de la crisis.
Sintiendo que una tristeza profunda,
lideraba un escuadron de sentimientos que venian hacia mi,
como una flecha lanzada por un angel terrible.
Y el angel gobernaba la crisis,
entonces el angel me gobernaba
Yo componia la materia que atraia el dolor del mundo,
yo comprendia los sentimientos de todos los pecadores,
santificaba con mi sufrimiento a todos los demonios
sacrificaba mi vida por el encuentro de esa lanza libertadora.
Y entonces toda la nostalgia del mundo me albergaba en su seno
como la giganta amamantaba a Baudelaire,
o como los valles verdes cobijaban el sueño de Rimbaud.
¿Estaba maldecido por ser el confesor de los solitarios?
¿Debia desistir de ayudar a los desesperados que acudian a mi con sus rezos santos,
buscando la serenidad que habian perdido mientras se alejaban de la infancia
y por la vida, perdidos vislumbraban cimas en el abismo?

Yo descomponia la ilusion redentora,
glorificaba la fragilidad de mis fieles.
Los certificaba constantes al dolor.
Los defendia fieles a la tortura.
Los confirmaba como a firmes adeptos de una religion ciega mas no cegadora.
Y como un pastor velando por el pasmo de sus borregos
Los resguardaba de la calamidad diaria
anestesiando sus esperanzas.
Aunque ellos suplicaran,
yo me jactaba de no recordarlos como deseos,
Pero eran en resta,
con sus silencios,
angeles que se desvelaban aprendiendo mis versos.
Dignos testigos de un olvido esquivo,
Hombres que mudos recitaban mis salmos,
sordos que mancos no podian aprehender mis palabras.

Y yo retrataba el instante en que fui alcanzado por la saeta,
Comentaba que sus crisis constantes me mantenian vivo,
y solo descanzaba pensando en sus malestares.
Y enfurecia cuando creian haber comprendido mis ensenianzas,
porque era yo mismo la composicion de la ensenianza toda.
Yo era la poesia,
mi vida era el sustento de la esencia de la poesia,
yo afectaba al mundo con mi presencia,
y sonreia cuando ella me dejaba a la deriva,
porque solo su soplo alteraba el ritmo natural de las esencias,
y yo devenia,
porque descanzaba bajo el sol en la lluvia,
y en la noche invocaba la experiencia poetica.
Solo yo, exaltaba la experiencia y la trataba como al credo que debia obedecer a mi instinto.
Y la exaltaba porque se apartaba de lo racional.

La excelencia del don poetico no fue para nosotros,
mas que un acto de fe.
y hasta hoy, nunca habiamos decidido definirla.
Pero la crisis anticipa un raciocinio enfermo,
y la realidad, ese fenomeno demostrado ya habia sobrepasado al mito.
Es gracias a esta colectividad que comunicaba,
que el mito habia sostendio el sentido,
y se constituia en sí misma como un relato que explicaba los misterios del hombre y del mundo.
Protesto contra el paganismo triunfante,
y elevo en sus ruinas el templo religioso
de una poesia que busca formarse al rededor de todos nosotros,
de todos los yoes que focalisen mi yo como propio,
que identifiquen en lo ajeno lo mas cercano,
que verifiquen en la luz la proporcion de la sombra.

Poesia es materia flexible que transpone.
Al rededor de nosotros,
una vez que son tres,
la poesia busca transformarse,
pero sin aun haber alcanzado a llegar hasta aqui.
Yo habito la soledad esperando que algun dia,
la palabra que esperamos sea dicha,
y por fuerza del encanto todo se aclarede golpe,
Cuando explote,
como una bomba,
y nos lastime.
Entonces, los eslabones crueles que nos sostienen unidos se juntan,
y los presentimientos confusos que nos solicitan,
al fin cristalisados,
se reunen en una teoria justa y enceguecedora de luz.
Pero aun nosotros pasajeros de estos dias no hemos llegado hasta aqui.
Permanecemos en la sombra,
perseguimos temerosamente a la muerte.
Así, yo mismo, me convertia en la flecha anhelante
que sometia a todos los segundos con su dolor en rastra,
Porque la cristalizacion,
ya lo predecia Stendhal,
era un principio del dolor.
Un movimiento irresistiblemente lento,
impersonal,
que traducia fielmente el pensamiento contemporaneo.
Aun asi,
Sólo nos queda la mistica.
Erick el Rojo

Tuesday, February 21, 2006

Poesía de Levita en cuatro rondas ilusorias

POESIA DE LEVITA
EN 4 RONDAS ILUSORIAS.


Qué me posea el sol, qué me posea.
Qué me posea y me estrelle a la roca.
Qué único me libere del estado de nigredo,
Que es la existencia humana.

a aqueste alquimista ,
hacedor de emblemas de cobre,
que resucitando la edad de oro propuso
el grano en el campo,
como el centro del mundo;
dedico un instante eternamente.



Primera Ronda

Quiero una sociedad de sordos para cantarles.
Se me antoja una saciedad del oído,
por olvidar tantos bramidos.
Procuro concertar la música de las lenguas,
Velo por la elaboración del significante,
Ya no atiendo la construcción del significado.
Acepción del signo,
Contravención del símbolo.
Hoy doy nuevas funciones a la actualidad del sonido,
Comunico la trascendencia de mi voz
Que son todas las voces que he oído.


Segunda Ronda

Si cada vez que escucháramos fuera una plegaria,
Y a la mínima compañía fuéramos noblísimos.
Nos arrodillaríamos y como religiosos escucharíamos la poesía del rezo,
Imitando en el verso,
El modo tardío,
La prosa delimitada y cálida
De nuestros exuberantes tímpanos del pacífico.

Quiero escuchar las bestias,
Se me antoja no dar razón,
ni darle espacio al sentido,
se me antoja una antorcha encendida,
que solo divaga y viaja.



El estado enfermo del que agoniza;
Del que no resta,
Procura conexión con el interior del mugido
No se deja acariciar con la sombra del olvido,
La esperanza en su último latido,
se retratará en un nacimiento perpetuo del sonido.

Hechiza y mata,
Este tono es son,
y ya está matando.
Matar debería ser sembrar matas.


Se me ocurre evocar un país,
Donde el sol esté en las palmas de nuestros ciegos,
en los pasos de los que no figuran en lo ocurrido.

Antaño eran los muertos distantes,
ahora aparecen en el recuerdo ensombrecido,
Pero aun transitan en el tiempo.
Y cada hora acceden al dialogo con su propia sensibilidad,
Por que se resisten a hundirse en el presente
que muere a cada instante.


La afonía es el medio
Para acceder a un infierno privado,
A un valor mudo del que puedas jactarte,
A un saldo que puedas compartir
del cual puedas invitar,
y despilfarrar,
Porque estas convencido de que a su vez
pasará y seguirás ido.



El estado enfermo del escritor que no respira,
Postrado como estatua en trono de poeta rey mago:
y en su cuerpo inmóvil,
Reposa la giba del camello,
El rugido del León que todo lo desplaza,
La inocencia del niño que todo lo corrompe.

Ignoro al Buda que calla,
No lo escucho
Porque lo recorro con el tacto,
Divago a Buda en el presente corpóreo,
Fenómeno del sentido,
Que trasciende a Buda
Pero: y mi camello
¿No es más grande mi camello que Buda?

Virulenta geometría del tiempo.
No te temo.
Cuadratura del círculo:
te llevo adentro.
Suave pasaje por el anillo más pequeño.
Un mismo anhelo, temperamento de la crisis.
Catorce glorias para pasear en veleta
Cuarenta karmas para temblar en el ruedo.

Vegetal.

Narciso vegetal que ya te he visto verdear en el ocaso.
Cuando sales del agua y tu cabello es mezcla de alga muerta y agua
y te he loado,
Transparencia y jardín.
Verde.
Esmerada presentación de la gema, color glauco…



Tercera Ronda

Acmeón visitante,
Llamó a mi puerta.

Buscando la verdad en casa de un poeta.

Boticario, a cambio de elíxires simbólicos,
Pedía que con versos asemejara,
Representaciones geométricas de las formas,
En cuadraturas y triangulación de círculos,
Que a él le permitieran desplazarse
Como metáfora y por fin resolver la disolución del sentido.

El loco rogaba por que inventasen
Abejorros que sólo zumbaran
a medianoche,
Pequeñas invenciones insecticidas que se adhirieran al viento con su canto
y evocaran con un baile a la niebla meona.

Pero no lo logré,
y fue porque meé
a Acmeón en la cara,
una chisga de Nihilidad,
Como un gato agorero.
Porque no lo intenté.

El nunca supo que era yo,
Aquél que antaño
el observó;
En la selva primaria,
Sumido en los grabados
Rodeado de un bosque de metal y de nostalgia,
Cuando atisbaba en el espejo.

El nunca supo que ayer yo era el mago divisor,
Que había separado verticalmente la materia caótica con la palabra,
que había fracturado el mundo en un ángel terrible .
Cargado con su póstuma carga de faticidad.
Separado él mismo en sol y luna,
Azufre y mercurio,
Fuego y agua.

Pues hoy no era ya capaz de denudar un nido,
o surgir jubiloso de la penumbra.
Ya no podía interpretar la partitura,
Como el paisaje en la pintura,
y solo veía posible lo imposible.

Pero me estancaba en eso,
Mintiendo en el estanque.
Sintiendo en el cuerpo los latidos del lago.
Una nota vibrando tacita se suspendió en un segundo,
Segura de su gloria,
como una gota que en la comunión de la lluvia,
al ser conjugada con todas las voces,
nos dan el secreto de las teclas mudas del silencio.



El sonido se expandió y concluí,
que el espacio era también suspensión del sonido,



Fue ahí cuando fui solemne;
cuando rocé el abejorro con mi modesto trajecito,
Cuando gusté
la soledad inoportuna,
la siempre sola.
La ajena a la sordina.
La elegante soledad del ajeno.

Pero ese fue solo el primer choque.
con el ajenjo hubo un otro encuentro,
y naufragaba en ese todo beato Rimbaudiano.
sin esperar el cuando llegue el remedio.


Marcas con compases diamantinos,
el tiempo que me rija y me condene.
Lucha nefasta con el aburrimiento perenne.
Sombra somática,
Variación marcada por la cruz:
Deja ver tu luz,
Profética alegría,
Y por ello nefasta,
Deja ver tu recuerdo por el martillo de amatista,
que allende soltaste sobre la sien de lo que hoy,
en tî,
hay de inefable.


Qué me posea el sol,
qué me posea.
Céfalodopo inmarcesible,
Qué me posea y me estrelle con el ruido de los rayos.

Ya que fallaste cuando quisiste que tu madre cayera en el acantilado.
Fallaste dejando caer el martillo contra la roca.
Ese es huésped para una esquina.
Pero al rincón,
Qué me caliente el alma,
Qué me consuma
y me lleve a la vid de la cura.
A una atónita cordura que extraiga el odio,
Un sentido extraviado en una herida,
Un significado de la vida que no lleve a la locura.

A mediodía el sonido sufría de silencio.
El sol se tragaba el son del violín,
Mientras que un ángelus poeta volaba.

La casta de sapiencia de los doctos anticuarios,
Decoró la llanura,
Cuando miles de hombres,
de todos los confines del mundo,
a los pies de la torre se posaron,
Poetas liristas y reyes magos,
Mercaderes,
Vecinos y gente noble, al rededor de la palabra,
que nobleza,
que nobleza de gentes.


Sol y horizonte,
medio día en el lago,
la alegría del que no tiene oídos.

Tedioso paisaje para el que nunca vio.
Oyendo sordo despejo las dudas,
Onírico se precipito al vació de su experiencia.
Y conoció sensible a la luz del fenómeno:
La vida
Y fundió en ella su gloria sensible.

Permaneció largas temporadas en los aires.
No tan épico como tan lírico.
No tan rico como el pico simplísimo


Pero aun me cuestiono qué extraño síntoma
posee la amargura,
Que extraño síntoma
advierte la soledad del hablante.




Cuarta Ronda

Centrum intrigono centri,
El centro en el centro del triangulo.



“Tria sunt marabilia
Deus et homo
mater et virgo
trinus et unus”.

Henry Madathanus

“En el recodo de cada camino,
la vida me depare un ebrio azar”.

León de Greiff

Cada fuga,
cada porción del espacio,
tiene su cauce,
anticipa un refugio,
donde lo exterior es lo interior.

Un rincón en el ritmo irregular de una mina.
Rincón de la memoria en que suelen persistir recuerdos en los sueños.
Un recodo que anudo
a ciertas saudades participias,
en las que por supuesto participas,
y pido mucho si pudiese abogar por aquesta orilla.
Que si Adán no tuvo tal desprovisto,
de sedentarismo,
nunca pecó de sexo en el rincón.

¿Cómo siquiera pensar,
que un remoto rincón,
no persista en su esquina,
no se resista a la vacua idea de la vida?

Si lo veo hoy,
lo veo mañana,
y puedo ser testigo tanto de su construcción,
como de su deconstrucción.

Un espacioso camino a través del caos,
Conduce desde el infierno
al nuevo mundo,
como una escala de Jacob negativa que encontramos en
cualquier suntuoso panteón.
.
Un eje horizontal separa la esfera de lo divino
de la rueda de la naturaleza,
dividida a su vez en diferentes fases del opus.

Rodeado de un bosque de metal,
el mago separador,
mediante un acto poderoso,
separa verticalmente la materia caótica en día y noche,
sol y luna,
azufre y mercurio,
fuego y agua;

Acmeón visitante,
busca denodamente la verdad.
Sencillas representaciones geométricas o yantras en la palabra

Al alma le corresponde el vaporoso color cetrino.

todo lenguaje es un signo racional y sensible a la vez,
es sensible en cuanto a su sonido
y racional en cuanto a su valor significativo,
convencional.

¿Cómo no otorgarle vida,
si el rincón es el producto de la energía de los hombres?
El rincón es transposición,
transfiguración de su espacio.
El rincón es transformación,
transfiguración de un espacio.
El rincón puede ser una trayectoria.

Si lo veo hoy: lo derrumbo!
Pero el rincón se descompone en miles de rincones infinitesimales.
Y ahora no sé si es para mi y mi figura de la descomposición un símbolo.
No sé si existe para que yo le vea.
El rincón se afirma por la voluntad de algunos hombres.
Uno y otro.

Había un poeta,
al margen de la planta,
También estaba enfermo el vegetal.
Transcurrían,
Fluían,
ninguno florecía.
Eran fascinantes.
Muy abordables.

Tomemos las huellas de todas las nostalgias ávidas en un solo día.
Recompensemos el rincón en el que descansamos.
Desarticulémoslo y convirtámoslo de nuevo.
Hoy es una línea horizontal,
ha muerto hoy,
ha forjado el mundo:
se ha convertido en mundo.

No viajes Acmeón!
No hagas mas presagios!
Dedícate a vivir y no sientas!
Vibra al ritmo de tu corazón,
que no es tuyo,
canta al ritmo que sientes.
No cantes.

Siempre hay algo que se transforma.
Todo se transforma todo el tiempo.
¿A quien buscas?
¿Qué inventas?
Si todo es cambio y todo nos condena.
¡Libérate!
Deja de creer en el exterior porque es fútil.
Indica ¡oh! Febo,
el camino a la soledad,
¡Disfrútala!

A pesar de no encontrar ecos.
A pesar de no prever pretextos.
El huye,
Sobrepasa su fuga.
Despeja el nexo.

Y ya que constituye la razón de lo complejo,
Irrita su medio con su infección.

¡Declárate un virulento despojo.
Y flota de levita!

Cuando de levita me vestí,
para bajar al sol de la llanura,
me enfebrecí de hierba,
me atiborré de alquimia.

Y estudié el sonido de las ranas con los doctos,
y leí como un León describía
la ternura de las ranas en las charcas.

Si bien hubo otros días en que escuché ávido
los sonidos de la noche callada,
que mugía,
Bramaba
y al ordeñarla daba licores
en geométricas formas de colores
Provistos de prismas y elixires simbólicos.

Y si solo te escribo para que todo fluya en torno a ti.
Y nada fluye.
Socorro pues Margarita y Adela,
Marta, Helena,
Cecilia, Leonor y Juanita,
Teresa y Luisa.
¿Donde estamos? santa Inesita,
la nana de la abuelita conchita,
pero mas recatadita
y sin hijos, que no el banquete…
y en el campo…
***