Thursday, September 24, 2009

ENSAMBLE DE POESIA SONORA







“El arquitecto, el pintor, el escultor no pueden mostrar pensamiento, ni tampoco el compositor musical. Pero los tres primeros pueden mostrar imaginación (aunque no emoción); el segundo emoción, aunque no imaginación. Vemos así nítidamente las diferencias entre las artes.
El pintor, si quiere dar una aproximación al pensamiento, solo puede hacer una cosa: simbolizar; el escultor menos, nada el arquitecto. El músico nunca puede ni dar ni indicar pensamiento.
La razón es evidente: la música da la emoción, las artes visuales la imaginación; ahora bien, la emoción, no está ligada a la razón, pero la imaginación se le aproxima, es casi una combinación de emoción y razón, tiene el carácter no rígido de la emoción (a mildness) y la frialdad de la razón. La música es, entre todas las artes, la más intuitiva, la más instintiva, aquella en que los niños llegan a ser notables, porque depende de la emoción y no de la imaginación ni del pensamiento; esto es, la segunda, más que la primera, sin desarrollar en los niños.
Estas consideraciones han incidido en el símbolo. Nos ayudan a comprenderlo. El símbolo es el modo de pensar de los imaginativos (habitual en los intelectuales; voluntario en los intelectuales, si se puede decir así)”.
Fernando Pessoa

El Ensamble de Poesía Sonora se creó en Bogotá en el año 2009, bajo la dirección de Santiago Gardeazábal, quien seleccionó poemas e invitó a reconocidos artistas de diferentes disciplinas a dialogar bajo su análisis, interpretación, estudio y re-creación, enmarcándola en el concepto de Acto en Vivo y el movimiento Sensacionista creado y teorizado por el poeta portugués Fernando Pessoa.
Se busca a través de la interpelación de estas disciplinas reconciliar la Poesía como la base de una nueva Estética sensible a los movimientos e intereses del Arte Contemporáneo.

Integrantes:

1. Eblis Javier Álvarez, Compositor/ música electrónica-acústica y guitarrista, Cello y programación
2. Eva María Celín, Maestra en Artes Plásticas, Pintora
3. Juanita Delgado, Cantante, Lectura y voz
4. Oscar Pérez Henao, Compositor y pianista, Piano y Programación
5. Benjamín Calais, Compositor música electrónica-acústica, Programación
6. Santiago Gardeazábal, Director del Ensamble, Selección de poemas, lectura y voz.



7. Fabio Romero, Video



Sunday, April 06, 2008

Tretas que hacen los animales.


Sin acogida de oidos necios,
desesperadas las palabras resisten.

Olvido!

Quizas haya muerto ya.

No respondes.

Tretas de la araña


Ya no se ¡trata de vivir.

Ahora sobrevivo con lo que queda.

Un pan, agua sucia, orina.

Granizos que se salen de las manos.

Lagrimas del futuro, beatas.


Manipulacion gesticulada por la prontitud del anhelo

Viajero.

Disminuye tu ruta, verifica tu martirio, inicia una nueva nada.


Virgenes muertas en el altar.

Pajecitos riendo deformes.

Difamasion teatral-

Piensa.

Todo no es mas que un acto insipiente de la verdad.

Incendio difusor del amor.

Malditas osamentas,

perforadas de intrigas.

Mejillas acostumbradas al dolor escabroso.

Bofetada tras bofetada.

No contestas.

Llegada pronto.

Maraña blanca.

Abur, abur, tu te lo pierdes.

Visicitud, creada.

Perdon perdon,

Nunca quise.


Sunday, August 19, 2007

Fabulilla

Oídos sordos que son la embriaguez de la noche muda.
Enceguecedora en brillos instantáneos a través de la histeria.
Y la lluvia cae una vez mas sin que nada pasé.

Oídos sordos que son la invasión de la histeria,
Posibilidades de desavenencias en el interior del instante.
Fragua a partir de la cita que no se cumple.

El mejor ajedrecista del pueblo no se presenta al torneo porque no puede asumir la burocracia de hacer los papeles de inscripción. No cumple tampoco la cita que se le ha otorgado para acudir a la final del certamen en calidad de miembro honorífico.

Todo acontece sin él.

El llega tarde, saturado de vehemencia, vanagloriado en sus ilimites estrategias, repleto de ese ego de sapo bravo.
Y descubre que toda la muchedumbre aclama a su rival, mucho menos aventajado, muy menos docto en el movimiento de las piezas.
Y descubre un velo, donde por fin, él no es nadie mas que aquel que no acudió al certamen.
La gente lo respeta tanto que lo saludan e integran rápidamente en la gran fiesta. Incluso algunos le revelan jugadas decisivas y comentan cómo el joven competidor supo sacar provecho de los empates, supo atacar cuando debía y aguantar hasta el ultimo momento.

El ajedrez es como el mundo.
En eso se parecen tanto.
El joven que llegó a la cita, se sometió al mundo e hizo de la burocracia su mejor aliada. Supo ser el ganador del torneo porque construyó con creces en sus debilidades las debilidades de su oponente, mucho mas preparado y seguramente merecedor único del certamen.
Pero así son las cosas, nada le he es dado a aquel que anticipa en su excelencia su único valor. Nada le es otorgado a quien no sacrifica su gloria por lo cotidiano.

Ahora sus admiradores admiran la valentia de otro, el nuevo, quien mantuvo la calma.
En medio del festin, y encaramado sin saberlo en los brazos de muchos,
nuestro insigne y nuevo campeón busca al maestro para estrechar su mano, sabiendo que es merecedor también de sus elogios, pero lleno de humildad petrificada en sus ojos.
Y el maestro debe ceder por su condición a también estrechar su mano, aun hinchado de molestia, porque por fin asume que no fue capaz de cumplir con lo más elemental y ahora evade su mirada.

No es la paciencia la virtud de la que debemos aprender en esta fabulilla. No debemos aprender nada de estas palabras.
Como palabras van al viento y en el viento se diluyen con acordes y estramboticos ruidos que tambien ahora emitimos sin saberlo.

Friday, August 17, 2007

4 de Junio 2oo7
11:o2 pm


Música,
Místico alejamiento.
Miento.
¿Soy yo quien canta?
En las gargantas atragantadas de sables del desierto
Música,
Encuentro casual con el encantamiento
Siento.
¿Soy yo quien Miento?
Canta.
En las estridentes causas del embargo
¿Y sin embargo?
Música,
En las gargantas atragantadas de sables
Música en las laderas, los desiertos y los valles.
Donde aun no hay hombres
Hay música
Música que no necesita oídos para embriagarse
Porque se basta con si misma
Y en eso es como la poesía,
Un místico alejamiento.
Que nos conduce al alma de las cosas.
Que nos induce al tarareo.
Donde no falte música
no habrá nunca tensiones indisolubles.
Miento.
¿Soy yo quien canta?
Música tensa que se restriega contra los tímpanos.
Música que es energía y ondas sinusoidales.
Música que es tensión liberada
y encuentro casual con el encantamiento
Siento.
¿Soy yo quien Miento?
Canta.
Que también en tu voz encontrarás el eco de las otras.
Aún en las estridentes causas del embargo
¿Y sin embargo?

Sunday, April 29, 2007

Al interés general: la soberbia enfurecida.


Al interés general: la soberbia enfurecida.
Se me murieron dentro las ganas de amarte,

De lanzarme otra vez hacia ti y embestirte con mi cuerpo enfermo de cuerpo tuyo.
Me quedo quieto.
A mi también me propusieron otras tersas neuralgias,

Dolores nuevos nunca antes revelados,

Abortos concientes de faltas consumadas,

Dignos dictámenes de tratamientos paliativos.

Es hora de atormentarme con analgésicos para el dolor que no existe.

Pues también yo he extraviado mi cruz.

He embalsamado mi tormento en una pérdida.




Y hoy, lejos del calvario,

Ni la pena, ni el agobio, me faltan

Para completar el cuadro de mi tedio.

Crucificarme no puedo.

Deslucir el anhelo, empañarlo, deshonrarlo eso si.

Aun más fácil arrojarte las quejas a la cara

Como consuelo a los pies de Magdalena.

Aspa en el molino,

Magdalena,

Soy delicia.


Tú has robado mi corona de espinas

Y no has querido devolver mi imagen al espejo.

Ellos, los otros, aguardan en silencio a que grites.

No oyes ya tus gemidos,

Imperativos falsos.

Cometida,

La palabra callada,

Lastima las encías

Y endereza la lengua del ahorcado.



El grito ha sido subsanado


Este es otro silencio de miles,

Donde el embelezo de las noches

Nos arropa en su hora más diáfana.

Todo es un vital sacrificio que no da espera.
Propones una quietud sin medida,

Que seguramente seducirá a las otras

Féminas postradas a través de tu encanto,

En los ojos diminutos del mártir,

En los ojos poderosos del mártir,

En la soga sin hilachas del mártir,





Beatificado, sacrificado, torturado, abnegado, inmolado,

Olvidado.
Si sigues descubriendo mi enfermedad

Te toparás con la cura,
Que todo lo cura.

Un amor mentiroso que también engaña al dolor divino.

Bebiste el elixir boticario sola.

Irrupción en la cueva del ruso,

Los lugares recorridos hoy te saben a tedio y lejanía.

Y tragar recuerdos lastima tu garganta.










Monday, March 12, 2007

Ganges


La cáustica negación del ocio se atraganta con mis frutos podridos.

Soy el lucro de un negocio turbulento.
La amalgama délfica del trinomio,
La aglomeración tras el asesinato,
La hora correcta para el crimen.

Soy la mirada del plebeyo,
Bello.
La última bendición del santo que agoniza y descree.
Imagen desacralizada del delirio apolíneo y la Venus costera.
El consejo errado del clarividente.
La consumación del adiós y la despedida.

La tecla muda del silencio,
Que retumba en mis aguas,
Tras la consumación del soplo venidero.

El sexo macabro tras el anhelo,
La vinculación de dolores heredados en el parto,
El sufrimiento mentiroso del doliente,
La orina de las vacas que beben los enfermos en oriente.

Soy el fruto, la imagen y el sexo masculino de nuestro señor.
El hermano de los huérfanos y los desposeídos,
La ausencia de pudor de los que adolecen.

Y hoy diviso un mundo sin azares,
Muestro la imagen:
Mi victoria impaciente.
El coito de mi memoria.

Emoción violenta del enamorado,
Embestida en accesos de arrebato,
Sincope, patatus, colapso, convulsión, vahído.
Doncellez derrumbada.

Sensación infinita del futuro indolente,
Quebranto del viajero sedentario.
La angustia estática.
La preocupación por la calma,
Que es la más efervescente de nuestras zozobras.

La apología de la imagen
que es el remordimiento puro del olvido.

La alteración nerviosa en el motín.
El alzamiento de la roca
La impresión de ser siempre creación de la tempestad

La infamia insolente,
La calumnia.
La continuación del producto discontinuo,
Soy varios,
La continuidad se suspende en mi temporalidad sin acción.



25 de diciembre 2oo6 madrugada



Y era la emanación de la discordia,
El sinsentido que otorgábamos al pasado.

El punto de quiebre
Donde el juego abre paso a lo concreto.
Donde la inocencia se rompe madura como un roble.

No me gusta jugar.
Soy radical.
Crezco sin diversión,
Me la juego toda por la demencia ordenada.

No quiero dormir.
No quiero comer.
No creo en ello.
No creo que el sueño me acerque del descanso,
No creo que lo que coma me alimente.
No creo en la alimentación,
No creo en el descanso.
No sueño.
Ni creo en lo que veo,
Ni en lo que oigo,
Ni en lo que siento.
Ni en Dios.


Y que, si eso no lo dice todo el mundo en algún lugar es porque todo eso son mentiras.



***

Cualidades integrales del ser:
Esperar el momento.
Posibilidades reales:
Sostenerse-
Atragantarse lento
Con la necesidad del ojo,
Escribiendole promesas a la musa que calla.

¿Cuales son las cartas del silencio?
Van y miran los destinos ajenos,
Murmullo de la tropa que ya no conoce sensación mas intíma.
Fragilidad del sentir irrisoria.

¿Cuantas olas chocaran con sus formas?
¿Cuantos fiordos ha recorrido con sus curvas?
Si a ellos les gusta el desfile de las sensaciones, que se jacten, que bramen y que ingenuos deslicen el arco tras las líneas de los corazones subyacentes. Cuan Fragiles somos Demetrio.
Yo estoy en el margen de la sensación
Yo estoy al margen de todo.
Porque yo soy el margen

Amplio el valle se yergue ante la Armada,
Unida por una voluntad que no siente,
Inmersa y frágil,
en su desasosiego derramada
Erida en sus entrañas por el vicio
del olor que no miente.

Lacrĭmo*


۞"Derrumbaos, montañas del espíritu, si la cima es la inmortalidad".
Paul Klee.



Rapsodia Húngara
Franz Liszt.





Viento verde traspasando las montañas del espíritu.
Símbolos como dioses adorando al tiempo,
Desgastándose por dentro como vástagos desnudos en pielecillas domadas por el enjambre.

Siento verte atravesando desiertos.
Pidiendo tiempo para la recopilación natural de los recuerdos.
Haciéndole horas al olvido.

Ahora tú, cebada de belleza,
Yo fastidiado de belleza,
Nosotros hastiados de belleza.
El mundo todo, saciado de belleza,
Se embriaga con ángeles redentores de voluntad,
Fatigados de representación,
vomitan en su folia esa morbidez que reside en el tiempo y en el todo,
Y no viaja tras las huellas del símbolo,
No transmuta en la danza de la soledad.

No le dejes mieses al silencio que todo merece.

La belleza es porquería que se adhiere a las cosas.

Descendencia apremiante
Dependencia serena,
Purísimo ver llorar,
Mas duro beber las lagrimas.
Turbias anécdotas repetidas tantas veces mal.
Porque nadie se pone en la tarea.
Mientras unos captan porciones
Otros piensan secuencias escondidas y otros las esconden.
Se las esconden

Grietas, guaridas, guerreros,
Ganas grandiosas,
Gritos grotescos de los etruscos,
Gratas visitas al fraude de la multitud que toca al piano
Y no concibe lo que teclea.
El pianista trae todo el repertorio aprendido de memoria y no le basta sacudir su talento ante el auditorio,
para saber que ya impuso su algarabía entre todos.

Bandola en lo más alto para el puñal más lento


El viento manda contener las lágrimas tras la siega.

Yo desistiré de todo lo que me une con la vida.

Nos proponen controlar el mundo,
Nos ofrecen la gloria y la vendimia,
El amor que nos inventamos esta esperándonos en su cuna de oro,
Escondiéndose tras el burro y el buey de nuestras esperanzas.

Y todo esta facilitado para que habitemos el mundo.
Máculas muertas nos son ajenas, porque son ciegas.
Maculas
Báculos,
Trastes incapaces de ciudades, de pueblos, de pasto,
de árboles, de agua en los pozos, de pájaros en el cielo
que retumben como relleno de niño,
como hierba en silencio que dicte el viento,
que de vida.

El amor se nos esconde, amor.
Nosotros damos la espalda a toda esta alegría,
La suponemos.
Falsa es nuestra puesta en escena del mundo.
Falsa es nuestra relación,
Pero es substancial por lo que tiene de metáfora.
Somos la prolongación del sentido,
Las varias voces del silencio,
Sin concordancia tras las personas o los tiempos.
Infinitivos,
Definitivos.

Para sumirnos en un profundo sentimiento de dolor
Debemos también develar lo irracional de nuestra felicidad.

“Quedaré mudo, nunca mas hablaré con nadie.”


Si vos hicieras volver todo como era antes…
Nuestro corazón latiría en el pasado.


Y esta tristicia universal sigámosla viviendo por redención.
Continuemos el curso hacia el desasosiego,
Sonriámosle a la pena,
Seamos astutos gocemos del dolor.

Retención porque hasta hoy nunca sufrieron.
Viajaríamos tras la composición perfecta que ofrezca el instante donde nadie hablará
más del mundo.

Cooperemos con el sacrificio.
Porque se ama mientras se cree,
Cuando no se cree se es ciego.
Para aquellos que no tienen a nadie aparte del amor para proteger.



No limitemos en la hediondez
Deleitémonos con este hediondo pavor que sentimos por estar vivos

Porqué no buscar en los pintores y en los
Músicos las virtudes de la poesía?




14 de Julio de 2oo6





* Lacrĭmo, en latín, derramar lágrimas, llorar.

Saturday, October 14, 2006

Monday, September 18, 2006


Hoy decidí que si voy a colgar imagenes serán por un tiempo las del pintor Franz von Stuck.

Cancioncilla de León de Greiff


Quise una vez y para siempre
—yo la quería desde antaño—
a ésa mujer, en cuyos ojos
bebí mi júbilo y mi daño...
Quise una vez —nunca así quise
ni así querré, como así quiero—
a ésa mujer, en cuyo espíritu
fundí mi espíritu altanero.
Quise una vez y desde nunca
ya la querré y hasta que muera—
a ésa mujer, en cuya boca
gusté —otoñal— la Primavera.
Quise una vez —nadie así quiso
ni así querrá, que es arduo empeño—
a ésa mujer, en cuyo cálido
regazo en flor ancló mi ensueño.
Quise una vez —jamás la olvide
vivo ni muerto— a ésa mujer,
en cuyo ser de maravilla
remorí para renacer...
Y ésa mujer se llama... Nadie,
nadie lo sepa —Ella sí y yo—.
Cuando yo muera, digas —sólo—
¿quién amará como él amó?

Friday, July 28, 2006


La cáustica negación del ocio se atraganta con mis frutos podridos.

Soy el lucro de un negocio turbulento.
La amalgama délfica del trinomio,
La aglomeración tras el asesinato,
La hora correcta para el crimen.

Soy la mirada del plebeyo,
Bello.
La última bendición del santo que agoniza y descree.
Imagen desacralizada del delirio apolíneo y la Venus costera.
El consejo errado del clarividente.
La consumación del adiós y la despedida.

La tecla muda del silencio,
Que retumba.
Tras la consumación del soplo venidero.

El sexo macabro tras el anhelo,
La vinculación de dolores heredados en el parto,
El sufrimiento mentiroso del doliente,
La orina de las vacas que beben los enfermos en oriente.

Soy el fruto, la imagen y el sexo masculino de nuestro señor.
El hermano de los huérfanos y los desposeídos,
La ausencia de pudor de los que adolecen.

Y hoy diviso un mundo sin azares,
Muestro la imagen:
Mi victoria impaciente.
El coito de mi memoria.

Emoción violenta del enamorado,
Embestida en accesos de arrebato,
Sincope, patatus, colapso, convulsión, vahído.
Doncellez derrumbada.

Sensación infinita del futuro indolente,
Quebranto del viajero sedentario.
La angustia estática.
La preocupación por la calma,
Que es la más efervescente de nuestras zozobras.

La apología de la imagen
que es el remordimiento puro del olvido.

La alteración nerviosa en el motín.
El alzamiento de la roca
La impresión de ser siempre creación de la tempestad

La infamia insolente,
La calumnia.
La continuación del producto discontinuo,
Soy varios,
La continuidad se suspende en mi temporalidad sin acción.

Wednesday, July 19, 2006

Poemas de Arseni Tarkovski, traduccion de Enrique Turover


Primeros encuentros


Cada momento de nuestros encuentros
celebrábamos como la Epifanía,
solos en este planeta. Fuiste
más valiente y más ligera que el ala de un pájaro
bajando la escalera de dos en dos,
como vértigo, llevándome a través
de lilas mojadas a sus predios,
al más allá del espejo cristalino.

Cuando llegó la noche tuve la gracia,
se abrieron las puertas del altar,
en la oscuridad resplandecía
y se reclinaba lentamente la desnudez.
Y yo, al despertar, decía: “¡Sé bendita!”
porque sabía que era audaz mi bendición.
Tú dormías, pero las lilas de la mesa
se disponían a tocar tus párpados
con el azul del universo circundante,
los párpados, tocados por el color azul,
estaban muy tranquilos, tu mano cálida también.

En el cristal pulsaban tantos ríos,
montañas humeaban y mares despuntaban,
tenías en tu palma un globo cristalino,
estabas durmiendo en el trono.
¡Dios justo! Tu eras mía.
Te despertaste para transformar
el vocabulario humano, usado cada día,
y el lenguaje se llenó hasta el tope
de fuerza sonora, y la palabra tú abrió su acepción nueva, que era el zar.

En el mundo se ha transformado todo,
incluso cosas tan sencillas como el jarro y la palangana,
y el agua dura y laminada
estaba de guardia entre nosotros.

Algo me llevaba no sé adonde.
Nos cedían paso, como espejismos,
ciudades construidas por milagro,
la menta, cual alfombra, se acostaba bajo nuestros pies,
los pájaros nos acompañaban haciendo el mismo camino,
los peces subían el río
y el cielo se abrió ante nuestros ojos...
El destino seguía nuestra pista
como un loco con navaja afilada.





El bosque de Ignátievo


Las brasas de últimas hojas en total inmolación
suben al cielo y en este camino
el bosque entero se está sulfurando,
igual que tu y yo en el último año.


En tus ojos, de lágrimas llenas, se ve el camino,
arbustos reflejados en estuario tenebroso.
No seas caprichosa, no amenaces, no toques,
no ataques el silencio mojado del bosque.


Puedes oír el respirar de vieja vida:
resbaladizas setas crecen en mojada hierba,
por dentro están comidas por parásitos y gusanos,
pero la piel sigue siendo viva y picante.


Todo nuestro pasado parece a la amenaza:
mira, cuidado, vuelvo en seguida, ¡te voy a matar!
El cielo se encoge, pero el arce lo mantiene, como una rosa,
que queme más fuerte, que pique en los ojos.






Vida, vida


1

No creo en el presentir, ni temo a las señales.
No huyo del veneno, ni de la calumnia.
En este mundo no hay muerte.
Todos son inmortales, todo es inmortal.
No temas a la muerte ni a los diecisiete, ni a los setenta.
Existe sólo la luz y la realidad.
No hay ni la oscuridad, ni la muerte en este mundo.
Estamos todos en la costa del mar.
Yo soy de los que van sacando redes
repletas, llenas de inmortalidad.


2

Morad en su casa para que no se derrumbe.
Puedo invocar un siglo cualquiera,
voy a entrar en él para construir una casa.
Es por eso que sus hijos y mujeres están conmigo
en la misma mesa y la mesa es del bisabuelo y del nieto.
El futuro se realiza hoy,
y si levanto ahora mi mano
los cinco rayos con ustedes quedarán.
Cada día del pasado fue entibado
a fuerza de mis clavículas y hombros.
Medí el tiempo con una cadena del agrimensor
y lo atravesé como si fuesen los Urales.




3

Elegí el siglo a mi altura.
Fuimos al sur, levantando polvaredas sobre la estepa;
las hierbas malas humeaban, el saltamontes retozaba,
tocando las herraduras con su bigote y profetizaba,
y, como monje, me amenazaba con la muerte.
Até mi destino a la silla de montar,
también hoy, en tiempos venideros,
me levanto cual niño en los estribos.

Me basta con mi inmortalidad,
para que mi sangre fluya de siglo en siglo.
Por un rincón fiel del calor bien conservado
pagaría con mi vida obstinada,
mas su aguja voladiza
me lleva por el mundo, como el hilo de Ariadna.





En medio del mundo


Soy hombre, horno surn en medio del mundo,
miríadas de infusorios están detrás de mí,
miríadas de estrellas están enfrente.
Y yo, postrado a todo lo largo, entre ellas,
como el mar, que une dos costas lejanas,
como el puente que junta dos espacios infinitos.


Soy Néstor, cronista mesozoico,
soy Jeremías de los tiempos a venir.
Están entre mis manos reloj y calendario,
me hallo involucrado, como Rusia, en un futuro devenir
y como un pobre zar maldigo el pasado.


De la muerte sé mucho más que los difuntos,
de lo vivo, lo más vivo soy.
¡Dios mío! Una mariposa cualquiera,
cual una niña, de mí se ríe,
cual una tira dorada de seda.

Tuesday, June 27, 2006

"Qué el sueño me recoja herido de muerte por la vigilia..."

Sunday, June 25, 2006

Juan José Arellano



"Antes del límite oculto
entre la separación de
tú por dentro y tú por fuera,
el loco que canta para los sordos
te habrá advertido:
quizás la forma más fiel de la fidelidad
sea la infidelidad
y que entre limite y limite
solamente hay una Y!"

JJ Arellano

Thursday, June 01, 2006

León De Greiff

Un par de Textos de Pessoa




"Somos quienes no somos, y la vida es veloz y triste. El ruido de las olas por la noche es un ruido de la noche; ¡y cuántos lo han oído en su propia alma, como la esperanza constante que se deshace en la oscuridad como un ruido sordo de espuma profunda! ¡Qué lágrimas lloraron los que obtuvieron, qué lágrimas perdieron los que consiguieron! Y todo esto, durante el paseo en la orilla del mar, se me tornó el secreto de la noche y la confidencia del abismo. ¡Cuántos somos! ¡Cuántos nos engañamos! ¡Qué mares suenan en nosotros, en la noche de ser nosotros, por las playas que nos sentimos en los encharcamientos de la emoción! Lo que se ha perdido, lo que se debería haber perdido, lo que se ha conseguido y ha satisfecho por error, lo que amamos y perdimos y, después de perderlo, vimos, amándolo por haberlo tenido, que no lo habíamos amado; lo que creíamos que pensábamos cuando sentíamos; lo que era un recuerdo y creíamos que era una emoción; y el mar en todo, llegando allá, rumoroso y fresco, del gran fondo de toda la noche, a agitarse fino en la playa, en el decurso nocturno de mi paseo a la orilla del mar...
¿Quien sabe siquiera lo que piensa, o lo que desea? ¿Quién sabe lo que es para sí mismo? ¡Cuántas cosas sugiere la música y nos sabe bien que no pueda ser! ¡Cuántas recuerda la noche y lloramos, y no han sido nunca! Como una voz suelta de la paz tumbada a lo largo, el enrollamiento de la ola estalla y se enfría y hay un salivar audible por la playa invisible. ¡Cuánto me muero si siento por todo! ¡Cuánto siento si así vagabundeo, incorpóreo y humano, con el corazón parado como una playa, y todo el mar de todo, en la noche que vivimos, batiendo alto, zumbón, y se enfría, en mi eterno paseo a la orilla del mar. (Libro del desasosiego. Fragmento 250, La muerte del príncipe, publicado en el número 27 de presença 1930)"




[...] El mar, me acuerdo, tenía tonalidades de sombra, de mezcla con fugas onduladas de vaga luz -y era todo misterioso como una idea triste en un momento de alegría, profético no sé de qué. Yo no partí de un puerto conocido. Ni sé hoy qué puerto era, porque todavía no he estado allí. Tampoco, igualmente, el propósito ritual de mi viaje era ir en demanda de puertos inexistentes -puertos que fuesen tan sólo entrar-hacia-puertos; ensenadas olvidadas de ríos, estrechos entre ciudades irreprensiblemente irreales. Pensáis, sin duda, al leerme, que mis palabras son absurdas. Es que nunca habéis viajado como yo.

¿Partí yo? Yo no os juraría que partí. Me encontré en otras partes, en otros puertos, pasé por ciudades que no eran aquélla, aunque ni aquélla ni ésas fueran ciudades ningunas. Juraros que fui yo quien partió y no el paisaje, que fui yo quien visitó otras tierras y no ellas las que me visitaron -no puedo hacéroslo. [...] ¿En qué barco hice ese viaje? En el vapor Cualquiera. Os reís. Yo también, y de vosotros tal vez. ¿Quién os dice, y a mí, que no escribo símbolos para que los comprendan los Dioses? No importa. Partí por el crepúsculo. Tengo todavía en el oído el ruido férreo del alzar el ancla a vapor. En el soslayo de mi memoria se mueven todavía lentamente, para entrar por fin en su posición de inercia, los brazos del guindaste de a bordo.

[...] He visitado Nuevas Europas, y Constantinoplas otras han acogido a mi llegada velera en Bósforos falsos. ¿De llegada velera os espantáis? Es como lo digo, así mismo. El vapor en que partí llegó hecho un barco de vela al puerto. Que esto es imposible, decís. Por eso me ha sucedido. Nos llegaron, en otros vapores, noticias de guerras soñadas en Indias imposibles. Y, al oír hablar de esas tierras teníamos inoportunamente añoranzas de la nuestra, dejada tan atrás, quién sabe si en aquel mundo. (fragmento 30 del Apéndice)

Monday, May 29, 2006

Rilke en su escritorio

Cuento de Rainer Maria Rilke


Vladimiro, Pintor de Nubes



Una vez más están profundamente deprimidos, se sienten superfluos, desertores, engañados en todo sentido. Cada uno parte de sí mismo y desprecia todo lo que está por encima y por debajo.
Animado por este sentimiento, el barón manifiesta:
—Ya no se puede venir más a este café. No hay periódicos, no hay servicio, nada.
Los otros dos comparten su opinión.
Así permanecen sentados en torno a la pequeña mesa de tapa de mármol ignorante de lo que esas tres personas pretenden de ella. Sólo pretenden tranquilidad, simplemente tranquilidad. El poeta lo expresa tan clara como onomatopéyicamente.
—¡Tonterías! —exclama al cabo de media hora. Y de nuevo, los demás comparten su opinión.
Sigue la espera. Sabe Dios qué esperan.
Al pintor comienza a bamboleársele una pierna. La contempla un instante meditabundo. Luego, comprende el movimiento y empieza a declamar lentamente y con sensibilidad:

"Tedio, tedio,
tú, mi placer..."

Pero ya es hora de separarse. Uno tras otro se van marchando. ¡A levantarse los cuellos! El tiempo también deja bastante que desear. Dan ganas de llorar.
¿Qué se puede hacer? No hay sino una alternativa: ir a lo de Vladimiro Lubovski entre las cinco y las seis de la tarde, a pasar un rato en la penumbra. Por supuesto, ¡Adelante, pues!: Parkstrasse 17. Edificio del Atelier.
A Vladimiro Lubovski sólo se llega a través de sus obras. Todos sus cuadros los hace con el humo. Todo el taller está invadido por la fantástica humareda.
Puedes llamarte dichoso si a través de esa nebulosa original logras hallar por el camino más corto el viejo y desvencijado canapé donde habita Vladimiro días tras día.
También hoy, por supuesto. No se levanta y espera a los tres "engañados". Los visitantes se sientan a su alrededor, cada un o a su manera y de acuerdo a las posibilidades. En alguna parte encontraron chartreuse esmeralda y cigarrillos. Lógicamente, los consumen sin muchos cumplidos y con la expresión de individuos que se están sacrificando sin cesar. Los cigarrillos son de buena marca: "¡Dios, en verdad, qué no se hace por amor a esta vida miserable!"
El poeta se echa hacia atrás.
—¿O acaso la vida no es una chapucería, algo para dilettantes... ?¿Qué opinan?
Vladimiro Lubovski no responde.
Los demás se solazan en la espera. ¡Se experimenta tan extraño y grato placer en medio de esa penumbra olorosa! No es menester sino quedarse quietos y entonces lo lleva a uno y comienza a acunarlo.
—¿Cómo lo logra, Lubovski? Aquí no huele a aguarrás —comenta el pintor y el barón añade:
—Por el contrario. ¿Tiene flores en alguna parte?
Silencio. Vladimiro se mantiene distante detrás de sus nubes.
Sin embargo, los tres visitantes son pacientes. Tienen tiempo y chartreuse.
Ya están acostumbrados. esperar, ya llegará.
Y de pronto llega: humo, más humo y, luego las palabras amables, lentas, que recorren el mundo y admiran las cosas desde lejos. Las nubes se elevan. Son puras ascensiones secretas.

Por ejemplo:
Humo. "Esto es lo que ocurre. La gente siempre aparta la vista de Dios. Lo buscan arriba en la luz, que se torna cada vez más fría y punzante".
Humo. "Y Dios espera en otra parte... espera... en el fondo del Todo. Profundamente. Donde están las raíces. Donde hay, oscuridad y tibieza". Humo.
Repentinamente el poeta comienza a caminar de un lado a otro.
Los tres piensan en la Divinidad que mora en alguna parte, detrás de las cosas, quién sabe dónde.
Y más tarde.
"¿Tener... miedo?" Humo. ¿De qué? Humo.
"Siempre estamos por encima de él. Como una fruta debajo de la cual alguien sostiene una bella fuente. Dorada, refulgente entre la fronda. Y cuando la fruta está madura, se desprende... "
El pintor ha desgarrado el humo, así, con un movimiento impetuoso: "¡Señooor Dios!" exclama y encuentra en el canapé a un individuo endeble, macilento, de grandes ojos extraños, ojos con un luto eterno detrás de todo brillo... tan afeminadamente alegre. Con las manos muy frías.
Y el pintor permanece frente a él, irresoluto. Ya no sabe exactamente qué quería.
Es una suerte que el barón intervenga: "Esto debe pintarlo usted, Lubovski. .. "¿Qué? El barón no lo sabe con certeza. No cesa de repetir: "En verdad, Lubovski". Y sus palabras tienen un acento protector, sín proponérselo.
Entretanto, Vladimiro ha recorrido un largo camino: desde el espanto a través de un oscuro asombro. Finalmente, llega a la sonrisa y sueña en voz baja: "¡Oh, sí, mañana!". Humo.
Y los tres visitantes ya no tienen lugar en el taller. Tropiezan el uno con el otro. Se van todos:
—Hasta pronto, Lubovski.
Al llegar a la esquina empiezan a estrecharse las manos con innecesario vigor. Tienen prisa por librarse unos de otros.
Se separan.
Un pequeño café acogedor. Ninguna persona en su interior y lámparas que zumban.
El poeta ha comenzado a escribir versos en el sobre de una carta que ha recibido. Su escritura es cada vez más rauda y más pequeña, pues siente que vienen muchos, muchos.
Luego cinco escaleras arriba. En el taller de] pintor hay preparativos para el día de mañana. Silbando una canción ha soplado el polvo del caballete, el viejo polvo. Ya hay un lienzo nuevo, claro como una estrella. Asalta el deseo de coronarlo.
Solamente el barón está aún en camino. "A las diez y media, teatro Olympia, puerta lateral", le ha confiado a un cochero y luego sigue caminando muy tranquilo. Le queda mucho tiempo por delante para descansar y hacer su arreglo personal. Nadie piensa en Vladimiro Lubovski.
Vladimiro ha cerrado su puerta y ha esperado que oscureciera completamente. Luego se ha sentado encogido en el borde del canapé y llora sobre las palmas de sus blancas manos heladas. Su llanto fluye manso y silencioso, sin convulsiones y sin emoción. Es lo único que aún no ha delatado, que sólo a él le pertenece. Su soledad.

Rainer María Rilke
(1899)